Política Contemporánea: Pragmatismo vs Ideología

El Pragmatismo sin Ideología
Favorece las Negociaciones Oscuras del Mundo Político




Tradicionalmente, se tiende a ver una dicotomía entre el pragmatismo y la ideología, aunque en realidad no son contrarios, sino que se complementan en la práctica política como dos caras de una misma moneda.

Ante todo, es vital entender que cualquier político debe ser pragmático al tomar decisiones, pero jamás debe alejarse de sus principios. La política es un arte práctico, y en definitiva, el objetivo es tomar decisiones que impacten de manera efectiva en la sociedad. Sin embargo, dichas decisiones deben estar siempre enmarcadas en un conjunto de principios y valores ideológicos que guíen y otorguen sentido a la acción política.

Es importante mencionar que hay políticos que, amparados en el pragmatismo, negocian los espacios institucionales en función de sus ansias de poder o beneficio personal. Alegan ser pragmáticos, sosteniendo que su enfoque es realista y orientado a la acción, pero en realidad, este pragmatismo puede ser una pantalla que oculta malintencionadas ambiciones. Esta no es una práctica del verdadero pragmatismo, sino una tergiversación que se aleja de los principios fundamentales de la política.

En el mundo político, es común el pragmatismo desideologizado, lo que puede conducir a prácticas inmorales y decisiones basadas en los intereses personales de los políticos en lugar de los intereses de la sociedad. Algunos políticos hablan de transformación, pero negocian incluso sus principios por sus ambiciones. Sin una ideología sólida, su política se convierte en una serie de transacciones en lugar de un proyecto de transformación social. Esto puede atraer a los arribistas aspiracionales con promesas de cambio, pero carecen de una verdadera visión transformadora.

Lamentablemente, en discursos actuales se ha popularizado la idea de que las ideologías están muertas y la política es solo una lucha por el poder. Este argumento es peligroso porque esconde la verdadera esencia de la política. Si se dice que las ideologías han muerto, se asume que la lucha política es solo por el beneficio de los políticos. La política no debe ser solo una lucha por el poder, sino por una visión de la sociedad basada en principios y valores.

El peligro de una política pragmática y sin ideología es que puede fácilmente desconectarse de la ciudadanía y de los objetivos centrales de la lucha política. Una política puramente pragmática puede ser de corto plazo, enfocada en la gestión y mantenimiento del status quo, en lugar de en la transformación y cambio social. Además, sin una visión ideológica clara, la política puede perder su habilidad para conectar con la ciudadanía, que busca no solo gestión, sino también representación de sus valores y aspiraciones.

En resumen, se debe desafiar la falsa dicotomía entre ideología y pragmatismo. En lugar de oponerlos, se requiere de ambos en la política. Los políticos deben ser capaces de tomar decisiones prácticas guiados por una visión y principios que den sentido a sus acciones. Se necesita distinguir el verdadero pragmatismo de la búsqueda de poder y ganancias personales. El reto real es combinarlos de manera efectiva para responder a las demandas inmediatas y a largo plazo de la sociedad.

TOMADO DE Blog General / Por  Política Contemporánea: Pragmatismo vs Ideología - Augusto Espinosa - Formación para la Transformación

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