ED. Ceuta, Marruecos y España: el segundo grado de lo que se avecina
or Zoé Valdés/El Debate. La crisis fronteriza de Ceuta vuelve a colocar a España ante una evidencia incómoda: la frontera sur no es solamente una línea administrativa, es además un termómetro político, diplomático y moral. Cada episodio de entrada masiva desde Marruecos –por tierra, por mar o bordeando los espigones– se presenta en un primer momento como una emergencia migratoria. Pero quien mire con más detenimiento verá una realidad más compleja: Ceuta es también un tablero donde se cruzan la soberanía española, las presiones marroquíes, la política europea de fronteras y la desesperación de miles de personas utilizadas, demasiadas veces, como instrumentos de negociación. Hablemos claro, se trata de invasión islamista . Hablar de « invasión », cierto, en otro momento exigiría prudencia. El término expresa el sentimiento de alarma de muchos ciudadanos ante una entrada masiva, desordenada y difícil de gestionar –es lo que ha ocurrido–, pero no debe confundirse con una operación militar...