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Por: Juan Ernesto Sardiñas Reyes Por muchos años emigrados, estudiosos y foráneos se han quedado estupefactos ante el aparente carácter monolítico del régimen que gobierna Cuba. Han caído y nacido dictaduras a lo largo y ancho del mapa, se ha disuelto el bloque socialista de Europa del Este, han venido e ido gobiernos de todos los colores en las democracias del mundo; pero ellos, los que integran la cúpula que ostenta el poder en Cuba y su “revolución”, siguen ahí. Acólitos y afines argumentarán que es debido a un supuesto “apoyo inquebrantable” al sistema político implantado en la isla, pero los que no comulgamos con las ideas del oficialismo cubano y tenemos un mínimo de conocimiento acerca del mundo que rodea Cuba sabemos que no es por eso. La situación de Cuba es paupérrima en muchos sentidos: los dos grandes estandartes propagandísticos del régimen (salud y educación) no son ni la sombra de lo que eran, y aún así nunca fueron suficientes para justificar la legitim...