La crueldad de carecer de voz sobre la libertad
La «prueba de desesperanza conductual» es un protocolo clínico utilizado a menudo para medir la eficacia de los antidepresivos en desarrollo. Una variante de la prueba de la desesperanza funciona más o menos así: se coloca a unas ratas dentro de un tubo de cristal lleno de agua, donde luchan infructuosamente por salir. Por lo general, al cabo de quince minutos, las ratas se rinden y caen en un estado de letargo, limitándose a flotar en el agua a la espera del inevitable ahogamiento. El experimento se repite con otras ratas, pero en esta ocasión, transcurridos catorce minutos —justo antes de que caigan en ese letargo de desesperación—, se las saca del agua. A estas ratas, salvadas de la desesperanza, se las seca, se las alimenta y se las deja descansar antes de volver a introducirlas en el agua. En esta segunda ocasión, las ratas luchan durante más tiempo —típicamente veinte minutos— antes de rendirse ante la desesperación. Los científicos explican que, para estas ratas, el recuerd...