El descaro de la izquierda populista y la factura de Cuba
Redacción Por Jorge Menéndez () Cabrils.- La izquierda populista moderna ya ni se molesta en fingir. Está en modo descaro total. El cangrejo, por ejemplo, suelta que le da pena que los cubanos no vivan como él, mientras disfruta una vida que ningún cubano verá jamás. Daniel Ortega anuncia que en Nicaragua no habrá más elecciones, como quien avisa que hoy no hay pan en la panadería. Pedro Sánchez reparte subsidios para comprar votos con la sutileza de un vendedor ambulante. Gustavo Petro cuestiona las elecciones de su propio país como si fuera un espectador indignado y no el presidente. Este es el espejo actual de esa izquierda populista: ya no necesitan esconderse, porque los pueblos están domesticados y soportan cualquier abuso sin rechistar. Cuba es el ejemplo más brutal. Un país económicamente pulverizado, hundido en la miseria, incapaz de producir su propia energía, convertido en un museo viviente de lo que significa el Socialismo cuando se aplica sin frenos, sin vergüenza y ...