De nación desértica a líder mundial en seguridad hídrica, el sistema israelí combina desalinización, reutilización y un canal de 130 km que ha cambiado la historia de Oriente Medio.
La escasez de agua es uno de los desafíos globales más urgentes del siglo XXI. Además, el crecimiento El crecimiento demográfico y el cambio climático intensifican aún más esta presión sobre los recursos hídricos. En este contexto, Israel destaca como un caso excepcional de éxito. Desde su fundación en 1948, el país ha enfrentado una escasez crónica de agua. Sin embargo, en un cambio radical, Israel ahora produce un 20 % más de agua de la que necesita.
La información fue publicada por Mega Engenharia Global, basada en datos históricos y técnicos sobre el sistema hídrico israelí. Según el estudio, el país no solo resolvió su propia crisis hídrica, sino que también comenzó a exportar tecnología a varias naciones.
Para lograr este resultado, Israel estructuró uno de los proyectos de infraestructura hídrica más ambiciosos del mundo. Como resultado, la llamada "autopista del agua" se ha convertido en un símbolo de innovación y resiliencia.
Primero, debemos remontarnos a la década de 1950. Durante ese período, La escasez ya era amenazante. Agricultura y desarrollo urbano. Además, las oleadas de inmigración aumentaron la población y ejercieron presión sobre los recursos naturales.
Aunque la idea original surgió en 1937, cuando el ingeniero británico Walter Clay Lowdermilk propuso desviar agua del río Jordán hacia el desierto del Néguev, el plan sólo avanzó después de la independencia en 1948. Así, Israel inauguró el Canal Nacional de Agua.
El sistema abarca 130 km e integra canales, túneles, tuberías, embalses y estaciones de bombeo. La construcción comenzó en 1953 bajo la responsabilidad de Mekorot. Además, los ingenieros necesitaban instalar potentes bombas capaces de elevar el agua a más de 200 m sobre el nivel del mar.
El proyecto fue completado. En junio de 1964, con un coste de 420 millones de liras israelíes, o 112 millones de dólares (el equivalente actual a unos 1,1 millones de dólares), se construyó el canal. Inicialmente, el 80 % del agua se destinaba a la agricultura y el 20 % al consumo humano. Sin embargo, para la década de 1990, el canal ya suministraba la mitad del agua potable de Israel.
Además, como parte del acuerdo de paz de 1994, Israel comenzó a suministrar 25 millones de metros cúbicos anuales a Jordania. Posteriormente, en 2021, el volumen se duplicó hasta alcanzar los 50 millones de metros cúbicos anuales.
Desalinización, 600 millones de m³ al año, y el proyecto sin precedentes de rellenar el Mar de Galilea.
Sin embargo, tras cinco años de sequía, en 2017, el nivel del Mar de Galilea alcanzó mínimos históricos. Por ello, Israel intensificó sus inversiones en desalinización.
La desalinización elimina las sales del agua mediterránea mediante ósmosis inversa. Aunque la investigación se remonta a la década de 1960, el mayor avance se produjo en la década de 2000 con la planta de Askelon, una de las más grandes del mundo en aquel momento.
En la actualidad, cinco plantas a lo largo de la costa producen aproximadamente 600 millones de metros cúbicos de agua potable al año, abasteciendo alrededor del 80% de las necesidades domésticas del país.
En 2022, Israel logró algo sin precedentes: bombeó agua desalinizada al Mar de Galilea. Fue la primera vez en el mundo que el agua desalinizada reabasteció un lago natural. Para lograrlo, Mekorot construyó una tubería subterránea de 13 km que conecta el lago con la infraestructura de la central eléctrica.
Además, una segunda fase del proyecto Se prevé la construcción de nuevas plantas para ampliar la capacidad. Al mismo tiempo, Israel invierte en la reutilización del agua: más del 90 % de las aguas residuales se someten a tratamiento y se devuelven principalmente a la agricultura.
La planta de tratamiento de Shafdan, cerca de Tel Aviv, desempeña un papel fundamental en este sistema. El agua tratada se transporta posteriormente al desierto del Néguev.
Mientras tanto, el riego por goteo garantiza la máxima eficiencia. Este método permite que las plantas absorban el 95 % del agua aplicada, reduciendo así las pérdidas por evaporación. En consecuencia, la producción agrícola se mantiene alta incluso en regiones áridas.
Empresas como IDE Technologies, Netafim y Mekorot comparten esta experiencia con India, China, Australia y Estados Unidos. Sin embargo, persisten los desafíos. El cambio climático podría intensificar las sequías en Oriente Medio, mientras que las tensiones geopolíticas relacionadas con el río Jordán exigen atención constante.
Por ello, Israel continúa invirtiendo en energía solar, generación de agua atmosférica y tecnologías de tratamiento avanzadas.
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