Comunicación política: estrategias y técnicas
– En primer lugar, deben informar a los ciudadanos de lo que ocurre a su alrededor (lo que podríamos llamar las funciones de «vigilancia» o «control» de los medios de comunicación).
– En segundo lugar, deben educar sobre el sentido y significado de los «hechos» (la importancia de esta función explica la seriedad con la que los periodistas protegen su objetividad, ya que su valor como educadores presupone un distanciamiento profesional de las cuestiones analizadas).
– En tercer lugar, los medios de comunicación deben proporcionar una plataforma para el discurso político público, facilitando la formación de la «opinión pública» y retroalimentando esa opinión al público del que procede. Esto debe incluir la provisión de un espacio para la expresión de la disidencia, sin la cual la noción de consenso democrático carecería de sentido.
– La cuarta función de los medios de comunicación es dar publicidad a las instituciones gubernamentales y políticas: el papel de «perro guardián» del periodismo, ejemplificado por la actuación de los medios de comunicación estadounidenses durante el episodio de Watergate y, más recientemente, la cobertura del Guardian británico del escándalo del dinero por preguntas, en el que periodistas de investigación sacaron a la luz la práctica de los diputados de aceptar pagos por la formulación de preguntas parlamentarias. El gobierno laborista de Tony Blair, posterior a 1997, también vio sometida a un escrutinio crítico su relación con grupos de presión y financiadores. La «opinión pública» sólo puede importar -es decir, influir en la realidad política «objetiva»- en la medida en que «los actos de quien ostenta el poder supremo se someten al escrutinio público, es decir, en la medida en que son visibles, determinables, accesibles y, por tanto, responsables» (Bobbio, 1987, p. 83). Para que las «opiniones públicas» de los ciudadanos influyan en la toma de decisiones, es necesario que exista cierto grado de «apertura» en torno a las actividades de la clase política, según la famosa fórmula de Mijaíl Gorbachov.
– Por último, los medios de comunicación en las sociedades democráticas sirven de canal para la defensa de los puntos de vista políticos. Los partidos necesitan una salida para articular sus políticas y programas ante un público masivo y, por tanto, los medios de comunicación deben estar abiertos a ellos. Además, algunos medios de comunicación, principalmente en el sector de la prensa escrita, apoyarán activamente a uno u otro partido en momentos delicados como las elecciones. En este último sentido, la función de promoción de los medios de comunicación también puede considerarse una función de persuasión.
- (El poder suele traducirse en) poder político y éste suele traducirse en dominio sobre todas las formas de medios de comunicación.
La pugna por los medios de comunicación nunca se desarrolla en igualdad de condiciones. Los que tienen poder político entran en los medios por la puerta VIP, lo que les proporciona muchas ventajas sobre los que se ven obligados a entrar por la puerta de atrás. Los poderosos rara vez tienen que hacer cola; a menudo son tratados con gran respeto y unos pocos elegidos son considerados lo suficientemente importantes como para tener un equipo de reporteros y un equipo web esperando para transmitir sus mensajes a una audiencia amplia y variada.
- Cuando el poder pierde el control sobre el entorno político, pierde también el control sobre todas las formas de medios de comunicación.
El punto clave aquí es que, aunque los líderes a menudo culpan a los medios de comunicación de sus problemas, estarían mejor servidos si intentaran examinar sus propios fallos políticos. Es cierto que todos los medios de comunicación pueden exagerar esos problemas y hacer que parezcan aún peores de lo que son. Pero cuando los líderes son incapaces de controlar los acontecimientos, se encuentran perdidos al intentar controlar el flujo de información o son incapaces de movilizar un amplio consenso de las élites en apoyo de sus políticas, todos los medios de comunicación se volverán contra ellos. Los retos a los que se enfrentan los líderes políticos en estos ámbitos son cada vez más difíciles en la era digital, pero nadie ha dicho nunca que estar al mando sea fácil.
- Todas las noticias políticas que aparecen en los distintos medios de comunicación están sesgadas.
Cada historia política que lees, ves o escuchas está anclada en un lugar y un tiempo concretos. No sólo se le proporciona una muestra extremadamente pequeña y poco representativa de todos los acontecimientos políticos que tuvieron lugar en el mundo, sino que se le entregan dentro de un marco cultural particular. Tanto las noticias como los contenidos de las redes sociales son construcciones sociales. El poder de algunos de los tipos de sesgo más importantes radica en el hecho de que son, en su mayor parte, invisibles. Si de verdad te interesa seguir la política, tienes la obligación de recabar tu información de una variedad de fuentes lo más amplia posible.
- Todos los medios de comunicación se dedican principalmente a contar buenas historias, que pueden tener un gran impacto en los procesos políticos.
Todos los medios de comunicación prefieren las historias interesantes. La principal enseñanza de este capítulo es que esta búsqueda continua y casi obsesiva del dramatismo tiene bastantes costes sociales. En la era del infoentretenimiento, todos nos hemos vuelto cínicos respecto a los políticos y un líder que hace un buen trabajo es mucho menos noticiable que alguien que mete la pata. También existe una enorme presión sobre los políticos para que arrastren a sus oponentes por el fango, porque son este tipo de historias las que generan más publicidad. Igualmente problemático, el énfasis en el drama convierte a los medios de comunicación en excelentes instrumentos para movilizar a la gente en favor de la guerra, pero en pobres herramientas para lograr la reconciliación o la paz. Este problema se ha vuelto mucho más peligroso en la era digital, con la rápida y amplia difusión del odio y las teorías conspirativas.
Al mismo tiempo, también hay que tener en cuenta que dar protagonismo a historias interesantes y dramáticas tiene un beneficio importantísimo: más gente sigue la actualidad. Incluso quienes invierten buena parte de su tiempo con la radio de choque, las noticias falsas o la comedia política aprenden algo sobre política. La mayoría de nosotros estaría de acuerdo en que, en muchos casos (pero no en todos), esto es preferible a que estos ciudadanos desconecten por completo. En cualquier caso, quienes desean acceder a un análisis político más serio no tienen problemas para encontrarlo. Además, resulta que algunos de los ciudadanos políticamente más sofisticados son también grandes aficionados al entretenimiento político.
- Muchos de los efectos más relevantes de los distintos medios de comunicación sobre los ciudadanos pueden ser involuntarios e inadvertidos.
El mensaje principal aquí es que, en lugar de pensar en la manipulación masiva por parte de los medios de comunicación, será mejor que intentes examinar las consecuencias involuntarias de cómo los periodistas y los usuarios de las redes sociales construyen y tratan las historias políticas. El segundo elemento de este argumento es que es más probable que la gente se vea influida por los medios de comunicación cuando no está prestando demasiada atención. Estos puntos son especialmente relevantes si tenemos en cuenta los tres tipos de influencias en los que se hizo hincapié: framing, agenda setting y priming.
TOMADO DE Comunicación política: estrategias y técnicas | Rodrigo del Olmo
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