El eje Alemania-Italia va desplazando a la “locomotora” franco-alemana
Friedrich Merz y Georgia Meloni. El eje Alemania-Italia está sustituyendo al tradicional eje Francia-Alemania.
Desde hace más de 60 años Francia y Alemania han ejercido el papel dirigente dentro de la Unión Europea (UE), que en sus comienzos se denominó la Comunidad Económica Europea (CEE) tras la firma del Tratado de Roma en 1957, por los seis miembros fundadores: Francia, Alemania Occidental, Italia, Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo.
Durante los primeros años de la CEE, dada la posición de gravísima culpabilidad histórica en que se encontraba Alemania, el liderazgo correspondió a Francia y a los otros países que habían sido invadidos por el III Reich: Bélgica y Países Bajos. Pero a medida que la economía y la industria de Alemania fueron reconstruyéndose y su nuevo régimen político democrático se asentó progresivamente, disipándose algo la gran desconfianza que aún existía respecto a Alemania, este país fue adquiriendo una posición muy destacada en la CEE, que ha conservado hasta hace pocos años.
A dicha posición de predominio y de iniciativa de Francia y Alemania dentro de la CEE, luego en la UE, se la ha denominado también como la “locomotora de Europa”, o la locomotora de la UE, no sólo por su peso económico sino también por haber dirigido políticamente la Unión Europea.
Ahora bien, el sistemático y escandaloso acercamiento de la Canciller alemana Angela Merkel -supuestamente conservadora- al principal enemigo de la Europa democrática, la Rusia de Vladimir Putin, desde 2008 (año de la invasión parcial rusa de la república caucásica de Georgia), extendió una cierta desconfianza de los países europeos hacia Alemania, que perdió peso político dentro de la Unión Europea.
El actual Canciller Merz encarna una decidida oposición a la amenaza de la Rusia de Putin
Como señalaba en enero el principal diario conservador francés, Le Figaro, “Al colocarse [Friedrich Merz] como el principal defensor [europeo] de Ucrania, el canciller alemán ha atraído los ataques de Rusia”. De hecho, el colaborador del Figaro titulaba del siguiente modo su artículo: “Friedrich Merz es el nuevo enemigo número uno del Kremlin”.
Además, no olvidemos que el Canciller Merz no se limita a las palabras o a declaraciones vacías. Merz está acometiendo -con gran diferencia- el mayor programa de rearme de Alemania desde 1945, esto es, desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, está promoviendo el rearme militar y el reclutamiento de soldados por parte del conjunto de la Europa democrática, lo que supone un enorme y esperanzador acierto.
La debilitada Francia de Macron pierde alguna relevancia en Europa
“Paris y Berlín siempre han sido el ¨motor¨ del diseño de las políticas de la UE”, constata un colaborador del Telegraph, de Londres.
Pero, aquel periodista añade a continuación que “el presidente de Francia es [actualmente] un ¨pato cojo¨ [lame duck], estando próximo el final de su mandato”, en mayo de 2027, tras diez años en el Palacio del Elíseo.
Además, desde hace bastantes años, la economía francesa se ha debilitado agudamente. Los presupuestos públicos vienen cerrándose con elevados déficits: el de 2024 supuso un 5,8% del PIB. La UE recomienda a todos sus países que no superen el 3%, luego Francia casi sobrepasa en dos veces dicho objetivo.
La deuda pública francesa acumulada alcanzó en 2024 una cifra equivalente al 112% de su economía, esto es, de su PIB anual. Esta es la tercera peor situación entre los 27 miembros de la UE; incluso España está algo mejor (105%) y Alemania tan sólo tiene un 62% de deuda, respecto a su PIB.
En Francia, la inestabilidad política es aún superior a la del sector público de la economía. Desde mayo de 2022, esto es, en menos de cuatro años, se han sucedido 5 primeros ministros y el actual –Sébastien Lecornu– no se sabe cuanto tiempo más podrá mantenerse, ya que no dispone de una mayoría parlamentaria.
Por otro lado, no son pocos los partidos y los comentaristas políticos, de una y otra tendencia, que están reclamando -incluso- la dimisión del presidente Macron y la realización de elecciones presidenciales anticipadas. Esto no ha sucedido desde 1969 -hace más de medio siglo- con la dimisión de De Gaulle, tras las revueltas estudiantiles de ¨mayo de 1968¨.
La elección de un nuevo presidente de la República en 2027 probablemente reduzca algo la inestabilidad política, pero nadie piensa que vaya a eliminarla.
Georgia Meloni está reemplazando en la UE, hasta cierto punto, a Emmanuel Macron
Como ha comentado recientemente un diplomático de la UE al Telegraph, “Berlín necesita [ahora] aliados [europeos] con los que trabajar. ¿Pueden hacerlo actualmente con Macron? Realmente, no. … Francia está inestable y los alemanes odian la inestabilidad”.
El Canciller Friedrich Merz y la Primera Ministra italiana Georgia Meloni están aprovechando la presente encrucijada histórica de Europa para hacerse con el puente de mando de la Unión Europea.
Hace pocas semanas, el canciller de Alemania declaró que “Italia y Alemania se encuentran más próximos que nunca antes”.
En su apariencia personal ambos líderes resultan muy diferentes: Merz tiene 2 metros de alto y ha cumplido ya los 70 años, frente a la joven italiana Meloni (de 49 años) con tan sólo 1,60 metros de altura. Meloni se crio en un barrio de trabajadores de Roma, mientras que Merz ha sido un alto ejecutivo de una sociedad de inversión estadounidense (BlackRock).
Ahora bien, su cercanía política y moral es más considerable de lo que parece a primera vista. La primera ministra de Italia es una “católica a su manera”, que respeta y apoya las creencias morales tradicionales de su país y a quien preocupa la baja tasa de natalidad de Italia. El canciller de Alemania es también católico, a diferencia de bastantes de sus predecesores, procede de una familia conservadora y se ha manifestado en contra del llamado “derecho al aborto”.
Ella pertenece a la nueva derecha dura, nacionalista, de Italia (el partido Fratelli d´Italia), que es plenamente democrático desde hace años. Merz es el dirigente del partido histórico de la derecha, la Unión Demócrata Cristiana (UDC), pero se sitúa en su ala más conservadora, habiendo combatido políticamente con la meliflua Angela Merkel.
La nueva estabilidad política de Italia resulta atractiva para Alemania
Desde la Segunda Guerra Mundial la gobernación de Italia ha estado caracterizada por la casi permanente inestabilidad política. La media de duración de sus gobiernos nacionales ha sido de tan sólo 13 meses. No obstante, la duración establecida en la constitución italiana es de 5 años.
Sin embargo, el gobierno de Georgia Meloni se constituyó hace 3 años y 3 meses (octubre de 2022) y no se vislumbra, de momento, ninguna crisis de gobierno en el horizonte.
Por ello, “Friedrich Merz se ha orientado hacia la fogosa primera ministra italiana para que le ayude a rehacer la nueva Europa según su ideario conservador”, frente al centrismo y progresismo de Emmanuel Macron, ahora en sus horas bajas.
La gobernante de Italia, que en el pasado fue temida por su -comprensible- euroescepticismo, ha mostrado su disposición y habilidad para moverse en el ámbito de la Unión Europea … ¨sin romper los platos¨.
En cualquier caso, a pesar de sus profundas creencias políticas y sociales, Georgia Meloni no está incurriendo en ningún tipo de doctrinarismo. Por el contrario, ha demostrado ya ser pragmática ante las difíciles opciones de gobierno y entre los diversos países del continente.
Friedrich Merz es un convencido atlantista, esto es un partidario de mantener una permanente y estrecha alianza de su país y de Europa con EE.UU., basada en la OTAN.
Por su parte, la dirigente italiana mantiene una cercana relación con el Presidente Donald Trump; ella fue la única gobernante europea en ser invitada a su toma de posesión hace un año. A pesar de ello, Meloni no se pliega a los propósitos descabellados de Trump, como pasó hace unas semanas en torno a Groenlandia, pero sin enfrentarse en público ni descalificar al presidente.
Nuevo Acuerdo bilateral de Cooperación Militar
Este 23 de enero los jefes de gobierno de Italia y Alemania firmaron en Roma un acuerdo bilateral de cooperación militar. Conforme ha transmitido Infobae, este acuerdo “abarca la fabricación conjunta de equipos avanzados y la realización de maniobras tácticas”.
“El pacto suscrito entre Alemania e Italia contempla una colaboración reforzada en la fabricación de drones, equipos navales y submarinos, así como en sistemas de misiles y defensas antiaéreas”.
Además de este relevante componente tecnológico e industrial, ambos países se comprometen a la realización de maniobras militares bilaterales periódicas, que faciliten una respuesta coordinada ante las amenazas existentes, especialmente la procedente de Rusia.
Según declararon estos gobernantes, este acuerdo se enmarca en el objetivo conjunto de “reforzar la autonomía estratégica de Europa” en materia de defensa.
TOMADO DE El nuevo eje Alemania-Italia - A orillas del Potomac
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