¿Las personas realmente cambiamos?

 


¿Las personas cambiamos a lo largo de la vida? 馃

Seguramente hayas o铆do en m谩s de una ocasi贸n eso de que “las personas no cambian”. Lo cierto es que esta premisa es tan popular como contraria a las bases de la psicolog铆a. Y es que la ciencia del comportamiento procura, entre otras cosas, comprender al ser humano con el objetivo de favorecer procesos de cambio en favor de la salud mental y el crecimiento personal. 

Lo cierto es que, en lo que respecta al mundo interno del ser humano, las generalizaciones no suelen ser 煤tiles. No podemos afirmar radicalmente si las personas cambian o no lo hacen porque en este proceso siempre hay matices.

Si pensamos en un hipot茅tico reencuentro con alguien tras un per铆odo de tiempo relativamente largo, seguramente podr铆amos decir que la persona sigue igual pero, a la vez, diferente. En este sentido, la investigaci贸n nos indica que, si bien las personas tienden a evolucionar, sus rasgos centrales de personalidad tienden a ser estables. Los “Big Five” (apertura, escrupulosidad, extraversi贸n, amabilidad, neuroticismo) tienden a permanecer constantes en la adultez.

Esto no significa que seamos figuras de cera impasibles ante las influencias externas. Las personas asumimos procesos de cambio pero lo hacemos, generalmente, a trav茅s de tres procesos:

  • La vivencia de un evento emocionalmente significativo: A lo largo de la vida, las personas solemos atravesar episodios de crisis, cambios profundos, hitos… que de alguna manera repercuten en nuestros cimientos. A veces, estos momentos pueden ser tan impactantes (en un sentido positivo o negativo) que nos llevan a replantearnos nuestra forma de ser y estar en el mundo. Por ejemplo, para muchas personas la llegada de los hijos supone un punto de inflexi贸n en cuanto a la toma de responsabilidad. As铆, alguien que siempre ha sido descuidado y poco responsable puede movilizarse hacia una actitud m谩s responsable al ser padre o madre. De la misma manera, alguien que comienza a viajar por el mundo puede reorganizar sus prioridades al conocer otras formas de vivir la vida, lo que supone un cambio en sus esquemas internos.

  • La elecci贸n del crecimiento sobre la comodidad: Cuando hacemos cambios potentes nunca es fruto del azar. Realmente, debe existir una conciencia y una motivaci贸n intr铆nseca que nos movilice a ello. Las personas que sufren evoluciones profundas no viven dej谩ndose sorprender por la vida, sino que buscan activamente la manera de crecer y superarse a s铆 mismas. A veces, esto tiene que ver con decisiones cotidianas m谩s que con grandes pasos en la vida. 

  • El poder de la red de apoyo: No podemos ignorar la importancia de la red de apoyo en el proceso de cambio de las personas. Somos seres sociales y, por ello, configuramos nuestra identidad siempre en relaci贸n a los dem谩s. Es a trav茅s de los v铆nculos que interiorizamos la manera en la que funcionan el mundo y las relaciones. De esta manera, las personas que viven en un entorno que fomenta el cambio tienden a evolucionar y gozar de un estado mental mejor. En cambio, aquellas inmersas en din谩micas t贸xicas tienden a mantenerse fijadas en patrones antiguos que nunca se renuevan. Las personas que desarrollan crecimiento personal suelen lograrlo con el apoyo de buenos amigos, una familia presente y cohesionada o una figura referente en el 谩mbito profesional, entre otros. De la misma manera, las experiencias negativas con nuestros iguales tambi茅n pueden llevarnos a crecer. El ejemplo m谩s claro lo podemos ver en las relaciones abusivas o de dependencia emocional. Cuando una persona logra salir de un v铆nculo as铆 y revisa sus patrones, puede hacer un ejercicio muy potente de autorreflexi贸n y comenzar un cambio en su manera de relacionarse.

La conclusi贸n que podemos extraer de todo esto es que el cambio no es una cuesti贸n dicot贸mica. Los procesos de cambio son progresivos, a veces sutiles, y siempre tienen muchos matices. Adem谩s, son voluntarios y conscientes, ya que para poder llevarse a cabo requieren de una motivaci贸n intr铆nseca, es decir, que venga de dentro del propio individuo y no de presiones externas. Adem谩s de nuestro propio deseo de cambio, existen otros catalizadores potentes. Entre ellos est谩n la red de apoyo de la que disponemos y tambi茅n y la vivencia de experiencias intensas que nos obligan a replantearnos nuestros esquemas. Cambiar no significa en absoluto renunciar a qui茅nes somos, ya que los rasgos de personalidad se caracterizan por tender a ser estables. El cambio no anula nuestra identidad, pero s铆 nos dota de mayor madurez, conocimiento y templanza.

tomado de Psicolog铆a y Mente

 
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