Delcy Rodríguez ante la ONU: «La democracia se mide por la calidad de la competencia que precede las elecciones»
Delcy Rodríguez, la presidenta interina de Venezuela, prometió este miércoles ante la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, que Venezuela celebrará elecciones, aunque sin fijar fecha ni calendario concreto, y aprovechó el foro internacional para redefinir el concepto mismo de democracia ante los delegados reunidos.
«La democracia no se mide por la existencia de elecciones. La democracia se mide por la calidad de la competencia que precede esas elecciones», declaró la presidenta encargada venezolana desde el podio de la Asamblea General.
Rodríguez aseguró que el gobierno venezolano «garantizará condiciones reales de participación para todas las fuerzas políticas del país» y anunció que ya se ha iniciado «un diálogo político con sectores de la oposición que conduzca un proceso en igualdad de condiciones para todos».
Sin embargo, dejó deliberadamente en el aire el momento de los comicios: «El pueblo venezolano, con su sabiduría ancestral, determinará el momento correcto y sus instituciones estarán preparadas para garantizar ese proceso inclusivo y transparente».
El discurso ante la ONU llegó un día después de la reunión que mantuvo con el presidente Donald Trump en el Hotel Lotte New York Palace de Manhattan, el primer contacto presencial entre un mandatario estadounidense y un dirigente venezolano en más de once años.
El encuentro, celebrado a puerta cerrada, contó con la participación del secretario de Estado Marco Rubio, el secretario del Tesoro Scott Bessent, la jefa de gabinete Susie Wiles y el asesor Stephen Miller.
Rubio describió la reunión como «corta pero importante» y reveló que los ejes centrales fueron la reestructuración de la deuda soberana venezolana, la estabilización económica y la transición política hacia elecciones libres y justas.
El canciller venezolano Félix Plasencia González calificó el encuentro como «el inicio de una nueva etapa de relacionamiento entre Venezuela y los Estados Unidos».
Este acercamiento se enmarca en el proceso de normalización acelerada entre Caracas y Washington iniciado tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026, desde cuando Rodríguez ejerce como presidenta encargada.
A finales de agosto, Trump anunció un acuerdo petrolero por el que la empresa North American Blue Energy Partners obtuvo derechos sobre 17 campos venezolanos con aproximadamente 65,000 millones de barriles de reservas probadas.
Washington ha condicionado la normalización plena a comicios con observación internacional, prensa libre y un Consejo Nacional Electoral legítimo. Rubio fue explícito: «queremos una república perdurable con una economía funcional».
Las principales figuras de la oposición mayoritaria, María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, permanecen fuera de la mesa de diálogo formal y exigen la liberación de presos políticos, garantías electorales concretas y el retorno de exiliados antes de validar cualquier proceso.
En su intervención, Rodríguez también anunció una «reforma jurídica ordenada» para fortalecer el Estado, calificó la reforma del sistema de justicia de «impostergable» y pidió a la comunidad internacional «acompañamiento» sin «ningún tipo de intromisión» en los asuntos venezolanos.
La promesa electoral sin fecha concreta contrasta con la exigencia de Rubio de que las elecciones se realicen «lo más pronto posible», condicionadas a tiempo suficiente, prensa libre, un CNE legítimo y observación internacional.