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Abdala, la juventud cubana exiliada que enfrentó al castrismo

Marisa de la Roza, Pedro Solares y Vicente Lago repasan las publicaciones de Abdala, que durante 12 años aportó análisis y recuentos de la situación sociopolítica en la isla.

Marisa de la Roza, Pedro Solares y Vicente Lago repasan las publicaciones de Abdala, que durante 12 años aportó análisis y recuentos de la situación sociopolítica en la isla. 

Por JESÚS HERNÁNDEZ

MIAMI.- Marcados por el fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos en 1961 y desamparados ante el avance de quienes defendían al régimen de Fidel Castro en escuelas y universidades, un grupo de jóvenes estudiantes, encabezado por Gustavo Marín Duarte, concibió en Nueva York la Agrupación Estudiantil Abdala, que llegó a tener resonancia histórica en más de 30 ciudades y al Gobierno cubano como detractor número uno.

“Eran tiempos difíciles”, resumió Marín Duarte vía telefónica a DIARIO LAS AMÉRICAS. “Formábamos la primera generación de jóvenes cubanos exiliados que estudiábamos en universidades estadounidenses y no nos permitían exponer nuestra visión revolucionaria y democrática de justicia social y libertad, cuando veníamos de un país que defendían” porque, según ellos, era justo.

Resonaba aún la derrota, el abandono o la traición para muchos, de la legión de casi 1.300 cubanos exiliados que irrumpió en una zona aledaña a Bahía de Cochinos, en Cuba, el 16 abril de 1961 para establecer una cabeza de playa y desde allí comenzar una ofensiva militar que combatiría la recién instaurada dictadura de Castro.

“Se hablaba de la traición de (el presidente John F.) Kennedy. De cómo los cubanos fueron abandonados en Bahía de Cochinos y que estábamos solos en esta lucha”, recordó Pedro Solares, hoy jubilado.

Era la época de la Brigada Venceremos, los Black Panthers y la Brigada Maceítos, tres importantes agrupaciones que, junto a otras asociaciones estudiantiles, defendían en escuelas y universidades los principios de la llamada revolución cubana, que ya era una férrea dictadura.

Antecedentes

“Recordemos que el Gobierno de Cuba ha sido muy hábil a la hora de hacer campañas propagandísticas”, indicó Vicente Lago, médico gastroenterólogo, quien además argumentó cómo Castro tuvo en “los Estados Unidos un plan muy ambicioso, que aún lo tienen pero diferente. Fidel supo convertirse en un Robin Hood y logró reunir apoyos en ciudades y universidades” con una buena cantidad de dinero para asumir los gastos.

Al mimo tiempo, Marisa de la Roza, sicoterapeuta, apuntó que en casa “nuestros padres y abuelos nos explicaban las razones por las que tuvimos que salir de Cuba, desde las faltas de libertades hasta la expropiación de bienes, y luego, cuando llegábamos al colegio, escuchábamos cómo otros defendían aquel régimen político que prácticamente obligó a mi familia a salir del país”.

Solare recalcó “no nos permitían participar en sus foros para explicar lo que sucedía en Cuba. Cuando lográbamos entrar a una de las conferencias estudiantiles, nos boicoteaban, nos sacaban”, tal como continúa sucediendo en foros internacionales hoy día.

Abdala, el concepto

Bajo estas condiciones adversas, el 28 de enero de 1968, día del natalicio del apóstol de la independencia de Cuba, José Martí, surgió en Nueva York la Agrupación Estudiantil Abdala, cuyo nombre fue tomado de la obra teatral de José Martí escrita en verso, Abdala, en la que aborda el amor a la patria, el planteamiento de la razón y el dilema de tomar las armas.

De Abdala, escrita en la segunda mitad del siglo XIX, el grupo juvenil tuvo en cuenta: “El amor, madre, a la patria no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas. Es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca”.

De la Roza aludió a que la madre de Abdala le pide a su hijo que no vaya a la guerra, una situación que le hace recordar cómo su familia le pedía “no meterse en problemas”.

“En nuestro caso, la familia se preocupaba mucho por nuestra seguridad, cuando nos veían enfrentar a un grupo procastrista, encadenarnos frente a la Estatua de la Libertad o protestar ante un barco soviético”, apuntaló Solares.

En aquel tiempo, muchos cubanos exiliados esperaban una segunda invasión a Cuba y muchos jóvenes que formaron parte del contingente que desembarcó en Bahía de Cochinos “ingresaron en el Ejército estadounidense para entrenarse”, como recordó Lago.

Unos fueron enviados a Vietnam, otros terminaron haciendo carrera con los militares o se defraudaron, al ver que la segunda invasión no ocurría, y retomaron su vidas para estudiar y tener familia.

“Eso, a mi entender, es parte del vacío que produjo los años 60 y que Abdala recogió: jóvenes que querían hacer algo por Cuba y no sabían qué ni cómo”, resumió Lago.

De esta manera, la Agrupación Estudiantil Abdala tuvo su primer congreso en 1971, cuando cambió el nombre a Agrupación Estudiantil Revolucionaria Abdala, y entre los principios ideológicos fundamentales resaltó: "La libertad es la esencia del desarrollo integral del hombre, así como la democracia lo es de la sociedad y la soberanía de la nación".

Transformación

Abdala no sólo confrontó al castrismo en escuelas y universidades, sino que llevó su palabra a manifestaciones públicas, transmisiones de radio a Cuba y una publicación mensual que aportó análisis y recuentos de la situación sociopolítica en la isla, y hoy continúa bajo Abdala.info en internet.

Mientras tanto, el poder de la palabra y la razón se transformó en el poder de la confrontación.

“El ambiente social y político entonces era muy diferente a los días de hoy”, argumentó Marín Duarte. “Había guerras y protestas, grupos políticos que tomaban las armas en varios lugares del mundo, así que enfrentar al régimen de Castro desde otros frentes era una práctica más”, señaló.

Marín Duarte subrayó que en aquella época muchos creían que los cubanos exiliados, sin el apoyo de Washington, “no podríamos luchar contra el régimen de Castro, y el grupo Abdala demostró que sí podíamos, sin recibir dinero ni órdenes de la CIA o la Casa Blanca”.

De hecho, Castro sintió el peso de la confrontación de Abdala y acusó al grupo de terrorista “por más de 20 ataques piratas contra embarcaciones pesqueras cubanas en aguas cercanas a Bahamas y contra representaciones cubanas en el exterior”, a lo que Marín Duarte respondió: “no tengo nada que decir sobre un gobierno que apoya la lucha insurgente y la inestabilidad sociopolítica en Latinoamérica, al mismo tiempo que llama democracia al sistema que promulga”.

Entretanto, Lago añadió que “en ninguna acción que se pudiera calificar de violenta hubo muertes” y que estas “acciones” estuvieron dirigidas a “objetivos precisos del Gobierno cubano o el secuestro temporal de embarcaciones pesqueras” que tanto molestaba a Castro, “pero sin causar muertos”.

Luego concluyó, Castro y sus agentes sí mataron gente aquí en Miami. Incluso hubo muertos que fueron achacados al tráfico de drogas y sabemos que fueron obra de infiltrados de Castro. Más tarde conocimos cómo operaban, fueron incluso detenidos, como la Red Avispa, los famosos cinco espías cubanos”.

TOMADO DE A 57 años de Bahía de Cochinos: Abdala, la juventud cubana exiliada que enfrentó al castrismo

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