¿Qué es un “narco-Estado”?
Colombia, la Siria de Al Asad o Guinea-Bisáu han sido catalogados como narco-Estados. Para ello han sido claves los grupos armados, el papel del propio Gobierno o la geografía de los países
“Narco-Estado” es un término usado en referencia a los países donde el tráfico de drogas ha impregnado el sistema político y económico hasta el punto de influir o determinar las funciones del propio Estado. El concepto no es una figura jurídica, sino la descripción de una situación política utilizada por observadores internacionales. La inestabilidad política, las dificultades económicas a nivel nacional, la ausencia de respeto por el Estado de derecho, una geografía estratégica, la corrupción y las violencias civiles son las condiciones que se observan frecuentemente en los países definidos como narco-Estados.
Narco-Estados en Latinoamérica
América Latina es la región más asociada con la producción y el tráfico de drogas a nivel global. Varios países de la región enfrentan una combinación de factores como la alta corrupción, una geografía que facilita tanto la producción como el tráfico de drogas, la lucha de grupos criminales por la gobernanza de territorios lejos del control institucional, y la proliferación de coerción y violencia civil. Los mayores ejemplos son Venezuela, Colombia y México, que a menudo son definidos como narco-Estados.
Venezuela y el Cártel de los Soles
Venezuela ha sido tildada de narco-Estado debido a su papel crucial como centro de tráfico. La corrupción política es el principal facilitador, extendiéndose hasta la complicidad de altos oficiales gubernamentales. Venezuela es el tercer país más corrupto del mundo según el índice de Transparencia Internacional, lo que garantiza la impunidad de los traficantes. La colaboración estatal-criminal se evidencia en el Cártel de los Soles, una red de corrupción que involucra a generales de las Fuerzas Armadas.
Además, la geografía venezolana, con acceso al mar Caribe y al Atlántico, la convierte en la ruta preferida del narcotráfico hacia Europa. La cocaína ingresa por la porosa frontera con Colombia y es enviada desde los puertos del país hacia mercados internacionales. Esta dinámica se ve facilitada por el escaso control fronterizo y la influencia de grupos armados en ambos lados, que aseguran las operaciones transnacionales.
El largo historial de Colombia
Colombia es el mayor productor mundial de cocaína y, por lo tanto, el origen de las principales rutas del narcotráfico del mundo. La producción está controlada principalmente por grupos armados ilegales. Las guerrillas del Ejército de Liberación Nacional (ELN), las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) —ahora sus disidencias— y los herederos de grupos paramilitares o de estructuras como el Cártel de Medellín han acumulado tanto poder que compiten y controlan varios territorios y mantienen influencia política e institucional. De hecho, su poder a menudo supera la capacidad de respuesta del Gobierno.
La lucratividad del narcotráfico, a su vez, genera importantes violencias contra la población civil y coerción sobre los funcionarios públicos, dificultando la lucha política contra los grupos armados. El problema se amplifica por la criminalidad cerca de la frontera con Venezuela. La región de Catatumbo, por ejemplo, se ha convertido en la zona de producción de coca más importante, ya que su proximidad a la frontera y su distancia del control central permiten a los grupos armados asegurar sus operaciones.
México, protagonista regional
México es otro país profundamente afectado por la penetración del narcotráfico. Es el principal centro de tránsito y exportación de drogas hacia Estados Unidos, un mercado muy lucrativo para sus organizaciones criminales. Cárteles como el de Sinaloa o Jalisco Nueva Generación sobornan a funcionarios y líderes políticos, explotando la corrupción generalizada para garantizar su proliferación e impunidad. Para asegurar su control territorial y logístico, las organizaciones también recurren a la coerción y a una violencia extrema. México es el segundo país con la mayor tasa de homicidios en Latinoamérica, con cerca de 35.000 muertes anuales, y la violencia política dejó unos treinta candidatos asesinados en 2024.
Narco-Estados por el mundo
La problemática de los narco-Estados no se limita a América Latina. Otras regiones enfrentan la profunda implicación del narcotráfico, ya sea porque sus Gobiernos se financian de esta actividad, debido a una ubicación geográfica estratégica o por la existencia de un mercado de consumo prometedor.
Dependencia en Afganistán y Siria
Los regímenes de los talibanes en Afganistán y de Bashar al Asad en Siria son dos claros ejemplos de estructuras estatales que se han financiado con el narcotráfico. El régimen talibán ha dependido históricamente de la producción de amapola (opio y heroína), siendo responsable de 80% del suministro mundial. Esta producción representaba en 2018 hasta el 60% de los ingresos anuales de los talibanes.
De manera similar, el régimen de Al Asad en Siria usó el tráfico de captagón (un tipo de anfetamina) para ganar millones de dólares, cruciales para sostener su economía, gravemente debilitada por la guerra civil y el aislamiento diplomático que enfrentaba en la década de 2010. Además, el régimen usó el narcotráfico como estrategia política para forzar la normalización de las relaciones diplomáticas y la reintegración de Siria en la Liga Árabe, al convertir la proliferación del captagón en un problema regional que los países vecinos se vieron obligados a abordar diplomáticamente.
África occidental, región de paso
La geografía y la ubicación han convertido a África occidental en una región de tránsito clave entre Latinoamérica y Europa. Guinea-Bisáu, calificada por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en 2008 como el primer narco-Estado africano, ejemplifica la grave inestabilidad política vinculada al narcotráfico y la importante pobreza nacional. Nigeria también es crucial en el tráfico mundial de narcóticos, debido a su ubicación estratégica, la corrupción generalizada y una mínima capacidad para aplicar la ley, además de ser productor de anfetaminas y afrontar consumo interno.
¿Hay narco-Estados en Europa?
Finalmente, Europa no sólo es un mercado importante para la importación de drogas, sino que también enfrenta una creciente infiltración social del narcotráfico. Puertos clave como Róterdam en Países Bajos y Amberes en Bélgica son focos de corrupción y coerción de funcionarios portuarios y judiciales para controlar la entrada y salida de drogas. La proliferación de estas actividades se traduce en violencia civil, como los sesenta tiroteos relacionados con drogas registrados en Bélgica en 2025. Esto, junto con la producción de drogas sintéticas en Países Bajos y la penetración criminal, ha llevado a una importante preocupación pública sobre la posibilidad de que sus países se estén convirtiendo en narco-Estados.
TOMADO DE ¿Qué es un “narco-Estado”? - El Orden Mundial - EOM
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