Zapatero, de estrella electoral del PSOE a imputado por corrupción
El expresidente fue uno de los grandes protagonistas de la reciente campaña andaluza y uno de los referentes del partido

José Luis Rodríguez Zapatero se ha convertido desde el año 2011 en uno de los grandes protagonistas de la estrategia electoral y política del PSOE. Un papel que se ha visto reforzado en los últimos doce meses, pese a que en ese periodo ya existían sospechas sobre sus negocios y el papel jugado en rescates como el de la compañía Plus Ultra.
El expresidente del Gobierno, alejado formalmente de la primera línea institucional desde 2011, ha recuperado un papel central en campañas autonómicas, actos públicos y foros políticos impulsados por Ferraz, gracias a la confianza otorgada por el presidente Pedro Sánchez. Desde la crisis de Gobierno de 2021, en la que salieron Carmen Calvo, José Luis Ábalos e Iván Redondo del Ejecutivo, su influencia ha sido cada vez mayor, hasta el punto de interferir en el nombramiento de ministros.
Lejos de mantener un perfil discreto, y mientras ejercía un supuesto papel de mediación internacional en Venezuela, Zapatero, con un reciente viaje a Caracas para ver a Delcy Rodríguez, presidenta encargada del país tras la detención de Nicolás Maduro y de la que se enorgulleció de su «amistad personal» con ella, ha sido utilizado por el partido como uno de sus principales activos electorales. Solo en las últimas campañas autonómicas participó en al menos cuatro mítines en Castilla y León, varios actos en Andalucía y una intervención de precampaña en Extremadura. La detención de su amigo Julio Martínez, en diciembre, tras mantener un encuentro ambos en El Pardo, provocó que no tuviera ningún acto en la carrera frustrada de Miguel Ángel Gallardo hacia la presidencia extremeña.
En Aragón, donde el PSOE optó por un perfil diferente, y pese a su cercanía con la candidata socialista Pilar Alegría, no tuvo presencia destacada. Precisamente Zapatero se ha considerado siempre uno de los principales valedores de la ex delegada del Gobierno en Aragón en su nombramiento como ministra.
Su presencia ha sido especialmente visible en la campaña andaluza, donde ha compartido escenario con Pedro Sánchez y María Jesús Montero en mítines en Málaga, Cádiz y Sevilla. El PSOE lo situó así como una figura de referencia para movilizar al electorado progresista y reforzar el discurso de continuidad del sanchismo.
Papel protagonista con el expresidente ya bajo la lupa
Todo ello ocurrió mientras aumentaban las informaciones sobre sus vínculos con la trama del caso Plus Ultra y las actividades de consultoría relacionadas con América Latina y Venezuela a raíz de que varios medios habían informado sobre reuniones, intermediaciones y contactos empresariales que levantaban dudas sobre el papel desempeñado por el expresidente en operaciones internacionales y rescates empresariales controvertidos.
Pese a ello el PSOE no solo evitó apartarlo, sino que redobló su exposición pública, convirtiéndolo en la cara más visible, tras la de Sánchez, pese a no ostentar ningún cargo orgánico. De la misma forma y sin justificación alguna, según fuentes socialistas, era habitual su presencia en el cuartel general del partido.
Zapatero, durante estos meses, ha comparecido en foros políticos, entrevistas radiofónicas y desayunos informativos defendiendo tanto al Gobierno como su propia actuación internacional. En marzo incluso declaró ante la comisión del Senado que investigaba el caso Plus Ultra, una comparecencia que coincidió en el tiempo con su intensa participación en campaña y en la que negó haber jugado papel alguno en el rescate de Plus Ultra.
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