Por qué Charles Darwin estaba equivocado

 Por Geoffrey Simmons



La teoría de la evolución de Darwin sigue siendo eso, una teoría, a pesar de casi dos siglos de búsqueda de pruebas de especies en transición. Las brechas entre todas las especies sólo se han ampliado.

Escribí What Darwin Didn’t Know (Lo que Darwin no sabía) cuando, como médico, me di cuenta que muchas personas no tienen idea de lo increíblemente complejo que es el cuerpo humano, y cómo no podríamos haber surgido por fuerzas no dirigidas y accidentes aleatorios. Los seres humanos somos demasiado complejos. Hay una previsión, una planificación anticipada y un diseño evidente en nuestra constitución. En cierto sentido, somos un kit de bricolaje "Hazlo tú mismo"(DIY) con las instrucciones mayormente codificadas en nuestros genes.

Creo que Charles Darwin fue honesto, pero estaba equivocado. Él prometió un segundo libro para probar científicamente su teoría, pero nunca lo escribió. Su teoría de la evolución sigue siendo sólo eso, una teoría, a pesar de casi dos siglos de búsqueda de pruebas de especies en transición. Las brechas entre todas las especies se han ampliado. Además, nadie ha visto (ni provocado) nunca que una especie evolucione hacia una especie nueva. Los grupos pueden volverse más rápidos, más grandes, más camuflados o más escurridizos, pero las amebas siguen siendo amebas, los conejos siguen siendo conejos y los monos siguen siendo monos. Los genes determinantes son numerosos y extremadamente complicados. A veces cambian de lugar y los grupos pueden leerse al revés. Casi todos los cambios requieren cientos de miles de modificaciones microscópicas y submicroscópicas, muchas de las cuales deben ocurrir simultáneamente o en conjunto.

Darwin no sabía por qué un niño se parece a sus padres. No sabía que las arterias transportan oxígeno, que es intercambiado por dióxido de carbono a nivel celular; y que luego el dióxido de carbono se intercambia por oxígeno en los pulmones. Células especiales manejan estos procesos.

Durante el siglo XIX, había un fuerte deseo de encontrar una explicación alternativa a nuestra existencia que no incluyera a un Creador. Los escritos de Darwin encajaron perfectamente y llegaron en el momento justo, de la manera justa. Mirando hacia atrás, eran sólo especulaciones. Los dibujos de un pez saliendo gateando del mar y progresando a través de un reptil, un anfibio, un mamífero, un simio y finalmente un ser humano parecían convincentes, pero no demostraban nada. Nadie sabía cómo una especie pasaba de ser de sangre fría a sangre caliente. O cómo cambiaban de animales que respiran en el agua a animales que respiran aire, o de formas caminantes a formas voladoras, o de monos que buscan plátanos y bichos en el cuero cabelludo a humanos que escriben canciones, sienten compasión, inventan máquinas y reflexionan sobre la filosofía. Ninguno de estos son pasos sencillos.

Es posible que Darwin supiera cómo se veía una célula (aunque esto es debatible), pero definitivamente no sabía que cada célula era una pequeña colección de fábricas sofisticadas, químicos retorcidos y nanomáquinas. No podía saber que el núcleo, o el centro de mando dentro de cada célula, estaba lleno de instrucciones genéticas organizadas que podían replicarse trillones de veces. No tenía idea de cómo ciertos químicos específicos llevan órdenes (instrucciones) a lo largo de autopistas casi invisibles a diferentes fábricas submicroscópicas en todo el protoplasma celular. Ni que hay nanomáquinas que realizan reparaciones y desenredan cualquier ADN o ARN torcido.

Darwin no sabía que cada clase de célula tiene una función específica. Las células blancas combaten infecciones, las células pituitarias en el cerebro producen la hormona del crecimiento, especialmente en los años de crecimiento, las células tiroideas fabrican hormona tiroidea que sube y baja según las necesidades metabólicas, y las células de las glándulas suprarrenales producen cortisol según las necesidades de estrés y una serie de otras funciones. Billones de células nerviosas controlan todo lo muscular y la memoria. Células especializadas monitorean la presión arterial y señalan a otras células cuando las lecturas son demasiado bajas o demasiado altas para que hagan correcciones. Otras células vigilan la frecuencia cardíaca, la concentración de oxígeno, las concentraciones de sal, la función renal y la hemoglobina. Nada de esto surgió por cambios aleatorios. Y estos son sólo los ejemplos simples.

Por el bien de la discusión misma, tómate un momento para imaginar una Antártida que de repente se derrite por completo y pasa de tener dos colonos a más de treinta y cinco billones de colonos (como las células en un feto recién concebido) en nueve meses. De repente, aparecen múltiples ciudades (sistemas de órganos) con poblaciones que superan el billón de habitantes. Hay un número aparentemente infinito de fábricas. La capital (el cerebro) tiene entre treinta y cinco mil millones y ciento treinta mil millones de residentes y es el cuerpo de gobierno. Están presentes todas las ocupaciones. También todas las instituciones y toda clase de negocios. Todos estos nuevos residentes (células) provienen de una variedad de razas, formas, tamaños y orígenes étnicos. Sin embargo, todos hablan un lenguaje universal. Cada individuo está conectado química, mecánica y/o eléctricamente con hasta 10.000 otros individuos.

Ahora imagina cuánto diseño/planificación se requiere para establecer el suministro eléctrico, organizar la obtención de alimentos y otras necesidades, iniciar granjas (con apoyo), establecer sistemas de agua, organizar telecomunicaciones y otros medios de comunicación, cavar sistemas de alcantarillado y mecanismos de eliminación de residuos, trazar calles y autopistas, establecer formas de controlar el tráfico, adquirir autos y camiones, construir casas, rascacielos, hoteles y centros comerciales, etc., establecer líneas de ferrocarril y aeropuertos, además de su mantenimiento, establecer y gestionar posiciones gubernamentales de múltiples niveles, hacer y hacer cumplir reglas, establecer un sistema postal, eliminar criminales y mantener cárceles, organizar reparaciones de todo tipo, organizar la pintura de todo tipo, limpiar las calles, establecer negocios, etc., etc… Y todo eso es un juego de niños en comparación con la creación de un ser humano desde el primer día en el útero.

Darwin no tenía idea de que el inicio de la vida humana fuera tan complicado. Sospecho que no se daba cuenta de que tener un corazón sin una forma de fabricar glóbulos rojos es inútil. Tener sangre sin 106.000 kilómetros de tuberías para distribuir nutrientes no sustentaría una vida. Tener nutrientes sin una forma de localizarlos, morderlos, masticarlos y tragarlos, descomponerlos químicamente y absorberlos desde el tracto gastrointestinal no funcionaría. No se puede tener un sistema de coagulación sin una forma de eliminar el coágulo después y sanar la herida. Y no se puede tener coagulación espontánea. No se puede tener un sistema muscular que solo jale y no empuje, o sin medios para combatir infecciones.

Los ejemplos son infinitos. Si Darwin hubiera sabido todas las cosas que la ciencia ha revelado hasta hoy, uno debe preguntarse si hubiera escrito El Origen de las Especies.

TOMADO DE Por qué Charles Darwin estaba equivocado

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