Origen de la división de poderes en EEUU. Distribución de competencias entre la Unión y los 50 estados

   Gustavo Jaso



Los 50 Estados frente a la Administración federal. La división de poderes en EEUU.

Estados Unidos nació –formalmente- con su declaración de independencia del 4 de julio de 1776, frente a la Corona británica, como una confederación (en sentido estricto) de 13 estados que, en dicha fecha proclamaron su independencia y soberanía, así como su unión mutua, a partir de las preexistentes trece colonias británicas.

A estas colonias Gran Bretaña les había ido concediendo de hecho –desde comienzos del S. XVIII- un cierto nivel de autogobierno, con diversos tipos de sencillas asambleas legislativas coloniales cuyas decisiones necesitaban la ratificación por parte del poderoso Gobernador Real, nombrado desde Londres para cada una de ellas. Pero no existía una única autoridad británica para el conjunto de las 13 colonias, supongo que -precisamente- para tratar de prevenir el nacimiento de un espíritu nacional e independentista en esos nuevos y lejanos territorios.

Durante décadas, bajo Gran Bretaña, se había ido desarrollando una incipiente administración en cada una de las colonias, con muchas peculiaridades que las diferenciaban de las colonias vecinas, diferencias que defendían con ahínco.

La Corona concedió a cada una de dichas colonias “estatutos” coloniales (colonial Charters) que, a menudo, eran renovados y modificados desde Londres. Estos estatutos concedían a las colonias el derecho legal a existir, ya fueran administradas por unos colonos o por una compañía, definiendo -entre otros muchos aspectos- las relaciones entre la colonia y Gran Bretaña.

Más adelante, cuando se aproximaba 1776, los colonos ya participaron en la elaboración de sus respectivas constituciones.



«Estatuto (Charter) de los habitantes de la Provincia de la Bahía de Massachusetts, en Nueva Inglaterra, concedido por el Rey Guillermo y la Reina María de Gran Bretaña». Año 1742. (Fuente: Wikipedia)

El movimiento independentista se aceleró en torno a 1776

Algunos meses antes de la Declaración del 4 de julio de 1776, varias de las colonias elaboraron sus respectivas constituciones, propiamente dichas, “bajo la autoridad del pueblo”, ignorando por tanto al Rey de Inglaterra y a sus gobernadores, quienes no reconocieron la validez de aquellos actos insurreccionales.

Un año después, durante 1777, los 13 nuevos estados -insubordinados- contaban ya con sus propias y respectivas cartas magna que –con sucesivas enmiendas- han llegado hasta el día de hoy.

Aquellas trece constituciones estatales tenían importantes elementos comunes, pero también destacadas diferencias, que han persistido todo este tiempo.

Sólo once años después de la declaración de independencia, en 1787, tras vencer militarmente a Gran Bretaña en su ¨American Revolutionary War¨, pudieron elaborar los trece estados una Constitución nacional, sentando los cimientos del Estado nacional: los Estados Unidos de América.

Primero, una confederación. Luego, una federación

La Constitución de los Estados Unidos, de 1787, hubo de ser ratificada por cada una de las asambleas de los trece estados autoproclamados, preexistentes.

Durante aquellos 11 años entre la Declaración de Independencia de 1776 y, finalmente, la aprobación de la Constitución nacional en 1787 el conjunto de las 13 colonias estadounidenses suponía una confederación. Con la entrada en vigor de la Constitución nacional se fundó una federación bajo el nombre de los Estados Unidos de América, y así ha continuado siendo hasta hoy en día.



Las 13 colonias que declararon la independencia frente a Gran Bretaña. Las 5 en color morado constituyen Nueva Inglaterra. Nova Scotia fue siempre de Canadá. (Fuente: Enciclopedia Británica).

Significado del término ¨federalismo¨

El término político ¨federalismo¨ no aparece ni una sola vez en el texto de la Constitución estadounidense, pero inspira muchos de sus preceptos sobre diversas materias, hasta constituir una de las piedras angulares del sistema constitucional del país.

El federalismo hace referencia, sobre todo, a la delimitación de competencias entre los 50 estados actuales y las instituciones federales, con sede en Washington, D.C.

Cuando se alude al federalismo, también se está llamando la atención sobre la necesidad de un cierto equilibrio de las competencias entre ambos ámbitos: el federal y el de los estados.

La primera Administración federal. George Washington: 1789 a 1797

Con el primer presidente, George Washington, se fue creando a partir de 1789 la primera Administración federal propiamente dicha, formada por sólo cuatro departamentos ministeriales, claves: Guerra (actual Secretaría de Defensa), Estado (Relaciones Exteriores), Tesoro (equivalente a los ministerios europeos de Hacienda o Economía: impuestos, moneda nacional …) y Justicia. Competencias que cubren la mayoría de las que son propias de cualquier estado soberano del mundo moderno.

Todas las demás áreas de gobierno (incluidos los cuerpos policiales y las milicias populares –origen del derecho a poseer armas de fuego en EEUU-) permanecieron largo tiempo bajo las autoridades ejecutivas y legislativas de cada uno de los 13 estados, en muchos campos hasta hoy en día, como en la educación, en la que las competencias federales son muy reducidas y las de los estados amplísimas.

Algo parecido sucede con la planificación urbana, con el derecho de familia (matrimonio, patria potestad …), con la reglamentación de la normativa para los procesos electorales y con las relaciones comerciales entre los estados de la Unión.

Es ilustrativo, por ejemplo, que hasta 1908, con la creación del FBI (Oficina Federal de Investigación), la Administración federal no contó con una fuerza policial propia, pero sí que existían los cuerpos policiales de los estados y de los municipios, desde el proceso independentista de las colonias durante finales del s. XVIII.

Aquellas 13 colonias venían operando desde hacía unos 100 años (finales del siglo XVII), con instituciones de gobierno propias, así como con sencillos cuerpos legislativos, bajo la soberanía británica; sus decisiones necesitaban la ratificación por parte del Gobernador Real, nombrado desde Londres para cada una de las colonias.

Las competencias federales

La Constitución de Estados Unidos determinó una serie de atribuciones como propias de los poderes federales (esto es, del Congreso de la Unión, en DC), tales como el establecimiento de impuestos, tasas y derechos para la importación de bienes extranjeros, la regulación del comercio con naciones extranjeras, la emisión de billetes bancarios, la declaración de guerra, la creación de una armada, de fuerzas armadas terrestres y de una milicia nacional (núcleo originario de la actual Guardia Nacional), etc.

La lista de competencias federales está recogida en el artículo 1, de la Sección 8 de la Constitución, referida a los Poderes del Congreso.

La 10ª Enmienda delimitó mejor el reparto de las competencias

Un par de años después, en 1791, la 10ª Enmienda dejó claramente establecido que cualquier competencia que no figurase en aquella lista de la Constitución estaría reservada a los Estados.

Ahora bien, la propia Constitución dejó abierta una puerta a la ampliación de las atribuciones de los poderes federales, por medio de una disposición a la que se conoce como la Cláusula Comercial: la Sección 3, del artículo 1, de la Sección 8 de la Carta Magna. Esta disposición atribuye al Congreso nacional la potestad de “regular el comercio con naciones extranjeras, entre diversos Estados [de la Unión] y con las tribus indias”. Esta aparentemente pequeña ¨vía de ampliación¨ ha dado mucho, mucho juego, con el paso del tiempo.

Durante el s. XX se usó la ¨Cláusula Comercial¨ para ampliar enormemente el poder federal

En algunos periodos del siglo XX el Congreso federal y el Presidente de la República han empleado esta llamada Cláusula Comercial para extender sus competencias no sólo referidas estrictamente al “comercio”, sino en muchos otros ámbitos –económicos y no económicos-, desplazando a las autoridades estatales: regulación de la actividad industrial, de las relaciones laborales, derechos civiles, asuntos de medioambiente, etc.

En cierto modo, la anterior forma de entender la estructura política del país podría tildarse en Europa de jacobina o centralizadora.

El Presidente Franklin D. Roorsevelt, con ocasión de la Gran Depresión económica que arrancó en septiembre de 1929 (con el derrumbe de la Bolsa de Wall Street), fue quien más expandió las competencias federales.

Muy a menudo, hasta la actualidad, los Estados han cuestionado aquellas decisiones federales ante los tribunales, con diferente fortuna.

Según la composición del Alto Tribunal en las diferentes épocas y la preeminencia de unas u otras doctrinas jurídicas, aquel ha oscilado a lo largo de grandes ciclos entre una visión más originalista, preocupada en interpretar las intenciones de los padres fundadores y otra más proclive a la extensión del ámbito federal, centralizando el sistema de poder.

  Gustavo Jaso
https://aorillasdelpotomac.com

TOMADO DE Origen de la división de poderes en EEUU - A orillas del Potomac

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