Europa debe ayudar a abrir Ormuz, a pesar del unilateralismo de Trump
Represenación de un convoy de petroleros escoltados por buques de guerra, entrando por el estrecho de Ormuz al Golfo Pérsico. La punta rocosa a la derecha (sur del estrecho) pertenece a Omán. En la costa iraní, instalaciones de radar, de lanzaderas de misiles y cuarteles. Europa debe ayudar a abrir Ormuz. (Fuente: Discovery Alert)
Los datos y las previsiones básicas sobre las consecuencias energéticas y económicas del presente cierre del estrecho de Ormuz por parte del régimen islamista de Irán, son bien conocidos.
Conviene recordar que sólo se produjo una situación parecida (pero menos intensa) de casi cierre del tráfico por Ormuz en 1987, durante la sangrienta guerra entre el Irak de Sadam Huseín y el Irán del Ayatolá Jomeini: 1980 a 1988. El número total de muertos en dicha guerra se ha estimado en aproximadamente 1 millón, entre ambos bandos.
Ya que alrededor de la 1/5 parte (20%) del comercio internacional del petróleo y del gas natural transitan estos años por este estrecho, la fuerte contracción de la oferta mundial de estos combustibles fósiles que se está produciendo hoy en día está provocando un intenso encarecimiento internacional de ambos.
La cotización brent (en Londres) del crudo de petróleo mundial ha pasado de 70,3 US$/barril (el 19 de febrero) a 107,7 US$/barril (el 19 de marzo): una subida del 53,20% en un mes.
Precio brent del crudo en Londres, del 19 febrero al 19 marzo 2026. 28 febrero, inicio de la guerra. 9 marzo, cierre de Ormuz. (Fuente: Bloomberg y The Telegraph).
En consecuencia, también están aumentando fuertemente los precios de la gasolina y del gasóleo, así como del gas empleado -en gran medida- para calentar los hogares en la temporada fría del año.
Crisis energética mundial, incremento de la inflación general y posible estancamiento económico
A corto plazo se están tomando medidas para contrarrestar estos fuertes desequilibrios de los mercados de los productos de la energía: sacar al mercado una buena parte de las ¨reservas estratégicas¨ de petróleo y gas que mantienen los países occidentales (y también China, India, etc.); incremento de la compra de esos combustibles de una procedencia que no pase por el Golfo Pérsico (Norteamérica, Suramérica, Rusia, Nigeria, Argelia …) y otras medidas más.
A pesar de ello, en tan sólo un par de semanas se notó ya el aumento de los precios de los combustibles para los vehículos de combustión interna, para la calefacción de los edificios, etc. También el precio del queroseno para las aeronaves, lo que elevará las tarifas de los vuelos comerciales y del transporte aéreo de mercancías.
Se rumorean incrementos de precios en gestación en los otros sectores de derivados del petróleo y del gas, como los fertilizantes (por tanto, los productos agrícolas), todo tipo de plásticos, fibras sintéticas, neumáticos, productos farmacéuticos, etc.
Las autoridades económicas y los bancos centrales de numerosos países ya están revisando al alza sus previsiones de inflación para el resto de 2026.
Por otra parte, en caso de que el actual cierre del tránsito marítimo por Ormuz se prolongue bastante, podría decirse que más de un mes, esto es, hasta mediados de abril o más tarde, varios países estarían amenazados con un muy bajo crecimiento económico en 2026 que, en algunos de ellos, podría llegar a ser un estancamiento.
Japón, Corea del Sur, Pakistán, Bangladesh, Egipto, Francia, Italia, entre otros, van a verse muy afectados dada su gran dependencia energética del exterior o, por otro lado, debido a la debilidad preexistente de sus economías, como un muy lento crecimiento de su productividad general, alto endeudamiento público, excesivo intervencionismo del Estado, etc.
La dependencia -directa- de Europa del petróleo y del gas del Golfo es pequeña
Únicamente en torno al 4% del crudo que sale del Golfo Pérsico va dirigido a Europa, como se aprecia en el mapa de aquí abajo, de la Agencia Internacional de la Energía (IEA). En 2024 llegaron a nuestro continente 0,6 millones de barriles por día (mb/d), frente al total de 14,2 mb/d exportado al mundo. Más del 90% del petróleo del Golfo se dirige a países de Asia: China, India, Japón, Corea del Sur, Pakistán …
Exportaciones de petróleo que transitan por el estrecho de Ormuz (2025), según su destino final
Exportación total de petróleo desde el Golfo Pérsico, 2024: 14,2 mb/d (millones de barriles por día, durante 365 días). Fuente: Agencia Internacional de la Energía (IEA, siglas del inglés).
La UE se aprovisiona de petróleo, principalmente, de Noruega, EE.UU., Kazajistán y Libia. Ninguno de estos suministros transita por el estrecho de Ormuz.
La situación es muy parecida con respecto al gas natural adquirido por Europa procedente del Golfo Pérsico. Este gas, para poder ser transportado en buques a otro continente, es convertido en origen al estado líquido: gas natural licuado o GNL.
Conforme a las estadísticas de la Unión Europea, los 27 países que la integran únicamente adquieren una muy pequeña cantidad del GNL que necesitan de Catar: el 3,8%, en 2025. Sus compras de GNL a otros países del Golfo son muy inferiores a aquel porcentaje.
Motivos económicos para que Europa intervenga en Ormuz
Que Europa compre una cantidad muy pequeña de petróleo y gas procedentes de los países del Golfo puede resultar engañoso y dar la impresión de que Europa es indiferente a lo que allí esté sucediendo.
En realidad, Europa ya está sufriendo considerables consecuencias económicas adversas del cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán. Casi todas las compras de petróleo y gas de Europa, ya sea de EE.UU., de Kazajistán, de Nigeria o de otros orígenes, resultan ya mucho más caras que antes; sus precios son arrastrados al alza por la obstrucción de Irán.
Por otro lado, la tendencia a una ralentización e incluso a un cierto estancamiento económico en diversos grandes países del mundo, acabará incidiendo también en los países europeos, por la vía de unas menores exportaciones de las mercancías europeas a aquellos mercados.
Que casi todos los gobiernos de Europa se empeñen en imitar a los avestruces, metiendo su cabeza en la arena, no les va a librar de los efectos económicos contraproducentes del cierre de Ormuz.
Si la mayoría de los países europeos insisten en ¨lavarse las manos¨ respecto al cierre de Ormuz perderán toda credibilidad como potencias intermedias y quedarán reducidos a la irrelevancia internacional
En anteriores artículos ya he mencionado que el Presidente Trump se ha equivocado, desde que tomó posesión hace algo más de un año (21 de enero de 2025), en despreciar públicamente y buscar la confrontación diplomática con los gobernantes de los principales países de Europa. Sin ir más lejos, la gran crisis que organizó en torno a su posible invasión de Groenlandia.
Por ello, hubiera resultado comprensible que los gobernantes europeos se hubieran ¨hecho de rogar¨ durante -digamos- un par de semanas antes de haberse sumado a una coalición, dirigida por EE.UU., para derrotar militarmente al régimen terrorista de Irán.
La realidad es que, tras 3 semanas de guerra, ningún país europeo se ha decidido a respaldar la gran tarea de librarnos de la permanente amenaza internacional que supone el actual régimen de Irán.
Además, casi ningún país europeo se ha comprometido, ni si quiera, a participar militarmente en la imprescindible misión militar para lograr la apertura del estrecho de Ormuz al tráfico internacional de buques y de petroleros. A día de hoy, únicamente el gobierno del Reino Unido y el de Holanda han anunciado su ayuda a aquella ineludible operación militar.
Diferentes potencias y países europeos deben asumir distintas responsabilidades
Dada la confusión que se ha creado hace un par de días a este respecto, conviene aclarar que Francia, Alemania e Italia tan sólo están dispuestos a intervenir en el estrecho una vez que se haya alcanzado un alto el fuego en la guerra de Irán. Como se decía en tiempos de Tirso de Molina: “¡Largo me lo fiais!”.
Únicamente el espíritu decadente y la cobardía de la gran mayoría de los gobernantes europeos, que se pliegan al mayoritario pacifismo que todavía impera entre las poblaciones de aquellos países, pueden explicar tan errónea decisión. Primero, que “otros me saquen las castañas del fuego”, luego yo iré a aparentar haber resuelto la gran crisis del cierre del estrecho de Ormuz.
Resulta especialmente preocupante que el canciller alemán Friedrich Merz y la primera ministra italiana Giulia Meloni hayan caído tan bajo en esta decisiva crisis internacional. Del fracasado Macron, no hay que esperar más que egoísmo francés y cálculo político personal.
Como sucede casi siempre en estas cuestiones, es importante diferenciar entre la tesitura en que se encuentran muchos de los países europeos, en este caso frente a la guerra contra Irán. Finlandia, Noruega, Suecia, Polonia, los tres países bálticos, Rumanía y otros constituyen la primera línea de la otra guerra, a las puertas de Europa: la invasión rusa de Ucrania. Que centren en esta otra crisis casi todos sus esfuerzos, no sólo es lógico sino casi obligado para ellos.
Ahora bien, que potencias medias de Europa, que aspiran y reclaman un puesto destacado en la escena internacional, como Francia, Alemania e Italia, pretendan renunciar a sus responsabilidades internacionales, dejando solos a EE.UU. e Israel en la presente guerra contra el régimen de Irán, es vergonzoso. Lo van a pagar muy caro … y -por desgracia- la OTAN, también.
TOMADO DE Europa debe ayudar a abrir Ormuz - A orillas del Potomac
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