Irán está perdiendo la guerra, diga lo que diga la izquierda. ¿Caerá el régimen?
Irán está perdiendo la guerra que iniciaron EE.UU. e Israel. A la derecha, el Ayatolá Alí Jamenei, asesinado en el primer bombardeo de la campaña.
Las noticias sobre esta guerra están siendo muy abundantes y al minuto, con los correspondientes vídeos sobre cómo se acercan los misiles e impactan contra sus objetivos, lo que empezaron a ofrecernos en la segunda guerra contra Irak, en 2003.
Ahora bien, se está produciendo una de esas situaciones en las que “los árboles no dejan ver el bosque”. Ante tal cúmulo de información no es fácil hacerse una idea de conjunto sobre el desarrollo de esta contienda y, en particular, no resulta sencillo evaluar la decisiva cuestión de quién está ganando esta guerra, por el momento.
Por ahora, los dirigentes iraníes se muestran satisfechos
Transcurridas ya más de dos semanas desde el comienzo de esta contienda, en la que están siendo atacados por dos de las mayores fuerzas aéreas del mundo, los dirigentes de la dictadura islamista iraní parecen estar satisfechos. Su régimen no ha caído y aun resiste, a pesar de que su Líder Supremo –Alí Jamenei– fue asesinado en el primer ataque del primer día, con otros varios altos gobernantes; en total se estima que casi 40 altos dirigentes han sido matados. Por tanto, están resistiendo el descabezamiento de su régimen. No se ha producido una amplia nueva revuelta popular contra ellos, como la de la primera mitad del pasado mes de enero, en la que acabaron muriendo varias decenas de miles de ciudadanos. Estos últimos días, han conseguido cerrar el tránsito por el estrecho de Ormuz. Finalmente, en Líbano, Hezbolá ha abierto un segundo frente contra Israel … aunque están siendo barridos.
Hasta el momento, EE.UU. apenas ha logrado levantar una verdadera coalición de países occidentales, a diferencia de lo que sucedió en Afganistán (2001 a 2021). Como se planteaba el Washington Post al principio de esta guerra, ¿cómo va a esperar Trump la participación de los gobernantes europeos a los que ha estado descalificando y menospreciando desde que llegó a la Casa Blanca?
Si Trump pusiera fin a esta guerra uno de estos días, probablemente el régimen de los ayatolás lograría mantenerse, al menos algunos años, a pesar de los destrozos a su fabricación de misiles, a su programa nuclear, a sus fuerzas armadas y policiales y a pesar del actual empeoramiento de su ya agotada economía. Justamente por esto, EE.UU. debe prolongar varias semanas más su esfuerzo bélico. Israel está deseando que lo haga y le acompañará con suma satisfacción.
Errores e ineficacia de la respuesta militar de Irán
El primer grave error de los líderes iraníes, quizás consecuencia de su arrogancia, fue que tanto el Líder Supremo Alí Jamenei como un numeroso grupo de sus responsables militares y políticos estuvieran, tranquilamente, durante muchas horas en la parte superior del complejo presidencial en Teherán la mañana del 28 de febrero, en vez de haber permanecido y reunirse en el complejo subterráneo, a gran profundidad. Para Israel, que se enteró con anticipación de esta estancia y de esta reunión programadas para la superficie del palacio, fue como ¨tirar al pato¨ en una feria. Esta valiosa información determinó el comienzo del bombardeo y de la guerra.
Que Irán haya atacado con misiles y drones, desde el primer momento, a los países del Golfo Pérsico, ha sido otro error, quizás por la amenaza existencial para el régimen que percibieron. La excusa fue que en casi todos dichos países hay bases de EE.UU., pero bases que no habían participado en el ataque del 28 de febrero contra Irán, ni tampoco lo han hecho en los siguientes días. Numerosos objetivos civiles (aeropuertos civiles, hoteles, edificios de empresas, etc.) han sido dañados por Irán, en sucesivos días, en Unión de Emiratos Árabes (UEA), Kuwait, Catar, Arabia Saudí, Bahréin, Omán …
Catar, siempre ha actuado con duplicidad, justificando durante años al régimen iraní, lavando su rostro en todo el mundo -y el de las organizaciones terroristas como Hamas, Hezbolá y otras- por medio de su detestable cadena Al Jazira. Pues bien, Catar fue bombardeado la primera noche y los días siguientes. Su despreciable primer ministro calificó estos ataques como una “traición” y un “error de cálculo”. Como se decía antes, “dime con quien vas y te diré quien eres”.
Objetivos atacados por Irán. (Fuente: New York Times y agencia de noticias de Irán).
Forzar a Trump a recular y dar por finalizada la guerra con prontitud, era el principal cálculo estratégico del régimen islámico
Respecto al continuo ataque de Irán a los países del Golfo Irán deseaba ampliar el conflicto para elevar el precio internacional del petróleo y del gas, y el coste de la vida en EE.UU. para que Trump diera marcha atrás, antes de dos semanas, proclamara haber ganado la guerra y que el régimen lograra sobrevivir, aunque quedara muy debilitado. Este era el principal planteamiento del régimen iraní: que Trump reculara pronto, aunque Irán perdiera -por un tiempo- el apoyo o la neutralidad que los países del Golfo le habían dispensado estos pasados años.
Lo anterior no ha sucedido. La dictadura iraní se ha equivocado en su plan. Ahora, está improvisando, aunque todavía pueda hacer bastante daño, especialmente en el terreno del suministro internacional de petróleo y del gas natural licuado (GNL), ya que por el estrecho de Ormuz pasa la quinta parte de su comercio mundial.
“La maquinaria militar de Irán y su programa nuclear están quedando básicamente destruidos”
Esto es lo que -entre muchos otros especialistas- afirmaba hace unos días un experimentado y sensato analista (de centro izquierda) del Washington Post: David Ignatius.
“Si mañana finalizara este conflicto, Irán habrá perdido la mayoría de sus instalaciones nucleares y de sus científicos, casi todos sus misiles y sus lanzaderas, gran parte de sus fábricas de armamento [incluidas las fábricas de misiles y de drones], casi toda su marina de guerra, la mayoría de los centros de control y mando de sus fuerzas militares, de sus [agencias de] inteligencia y de los cuerpos policiales”.
Gran aislamiento internacional del régimen iraní
Aunque la odiosa progresía internacional centre su atención en los -indudables- fallos y errores que se han cometido en la ofensiva de EE.UU. e Israel, lo cierto es que Irán, ya en estos momentos, se encuentra en el punto más bajo de su aceptación por la comunidad internacional.
Ya he mencionado que los países del Golfo Pérsico -tras ser bombardeados- se han alejado de Irán como nunca antes … y no han culpabilizado a EE.UU. en público, como podía haber sucedido. Lo mismo ha pasado con Turquía, país que ha secundado regularmente a Irán desde hace años, pero que al haber sido el objetivo de tres misiles iraníes (interceptados con éxito por la OTAN) ha mostrado también su disgusto y recelo hacia Irán.
Cuando, en junio de 2025 Israel y EE.UU. bombardearon directamente las instalaciones nucleares de Irán, el régimen no se atrevió a atacar a los países del Golfo Pérsico. Lo de ahora, es la primera vez que esto ha sucedido.
David Ignatius (del Washinton Post) ha indicado que el país más débil y vulnerable del Golfo, Omán, ya ha dado un paso de acercamiento al régimen teocrático: transmitió públicamente sus condolencias por la muerte de Alí Jamenei. Pero para todos los demás países del Golfo, como considera aquel analista, “estos ataques de Irán ocasionarán una enemistad a largo plazo”.
Con gran diferencia, los dos aliados internacionales más relevantes del régimen de los ayatolás son Rusia y China. Ambos siguen ayudando -más o menos bajo cuerda- a Teherán y lo seguirán haciendo. Pero, no obstante, en la votación del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el 11 de marzo de 2026 de una resolución que condena a Irán por el ataque a los países del Golfo y a Turquía, ambos decidieron “abstenerse”, en lugar de “votar en contra”. Acto simbólico, pero diplomáticamente importante.
¿Caerá el régimen islámico terrorista de Irán?
Hace unos días, el diario conservador británico The Telegraph recogía que “Altos dirigentes de Israel piensan que no es probable que el régimen iraní caiga pronto”.
No son los únicos, ni mucho menos, en pensar así. Realmente, sin entrar en detalles, no se conoce ningún caso en que se haya conseguido -en el pasado medio siglo- provocar un ¨cambio de régimen¨ por medio exclusivamente de la fuerza aérea, por muy poderosa que ésta haya sido.
Por ello, tanto aquellos dirigentes como también el propio Presidente Trump repiten, acertadamente, que echar abajo a la dictadura islamista es responsabilidad del pueblo de Irán, allí, sobre el terreno, mediante una amplia y prolongada revuelta popular.
Otra cosa es que las fuerzas aéreas de EE.UU. y de Israel estén debilitando enormemente al régimen y, concretamente, a sus fuerzas policiales concencionales (sus principales centros de mando), a la Guardia Islámica Revolucionaria (IRGC, unos 150.000) y a la fuerza paramilitar basij, de unos 600.000 voluntarios a tiempo parcial y medio retribuidos, que son quienes principalmente están reprimiendo a los ciudadanos iraníes para que no vuelvan a salir a la calle en contra del régimen.
Para poder responder a si caerá el régimen, se precisa prever también si el régimen iraní que salga del final de esta guerra podría evolucionar en un sentido de menor represión interior y una cierta transición o si persistirá en mantener un “puño de hierro”, una dictadura implacable.
Es muy improbable que el régimen haga una transición hacia cierta moderación cuando finalice la guerra
David Ignatius, el analista que escribe en el Washinton Post que cuenta con décadas de seguimiento de Oriente Medio, afirma que “sinceramente yo querría que se produjera un ¨cambio de régimen¨ en Irán”, pero la pasada experiencia indica claramente que “si el actual régimen sobrevive [a los intensos ataques en marcha] … seguirán luchando aunque parezca ser una causa perdida … Volverán a reconstruirse mientras estén vivos”. Esto es, no ve ninguna posibilidad de que este régimen pueda evolucionar hacia un sistema político menos extremista, que renuncie al sometimiento total de los iraníes, ni tampoco al arma nuclear.
David Ignatius añade que “Si hay una lección que EE.UU. e Israel deberían haber aprendido en las pasadas décadas, es que una victoria militar no tiene por que convertirse en una victoria política [en este caso, el cambio de régimen], ni en Afganistán, ni en Gaza ni, ahora, en Irán. El enemigo continúa plantando cara”, tras su derrota militar.
La conclusión final de este analista es de algún modo optimista. “Un nuevo Irán aparecerá algún día, de alguna manera, pero eso sólo lo podrá conseguir el pueblo iraní. Empecemos ahora a pensar cómo podemos ayudarles”. En realidad, ya se están produciendo muchas de aquellas ayudas a los ciudadanos de Irán, como ya vimos y es bien sabido.
Serios errores de planteamiento de Trump de cara al comienzo de la campaña militar
La prensa internacional progre, y otras, no dejan de recordar las equivocaciones que cometió EE.UU. en su enfoque del arranque de esta guerra. Varios de estos errores son muy ciertos, pero otros varios no. Brevemente, pueden resumirse del siguiente modo.
Trump creyó que el régimen iraní claudicaría en seguida ante la abrumadora demostración de fuerza militar de EE.UU. e Israel. Error. Su excesivo y realmente infundado optimismo llegó hasta el punto de creerse en posición de actuar como potencia administradora de Irán; “deben elegir a un nuevo líder supremo que yo apruebe”. Error.
Como se ha filtrado, fuera de toda duda, el propio Presidente Trump descartó que Irán fuera a atreverse a cerrar el estrecho de Ormuz, por el que transita en torno al 20% de todo el transporte internacional de hidrocarburos: petróleo, productos derivados (queroseno …), gas natural licuado (GNL), etc. El temor de los generales estadounidenses estaba fundado. De haberse considerado esta eventualidad desde antes de la campaña de ataques, diversos buques de guerra de EE.UU. (incluidos los que transportan marines) se encontrarían ya en la zona del Golfo, listas para actuar, en vez de tener que esperar ahora un par de semanas para que lleguen al teatro de operaciones.
Consecuencia directa de la arrogancia y el unilateralismo que practica Donald Trump, no se molestó en efectuar ningún tipo de consultas con los principales gobernantes de Europa, antes de lanzar sus primeros ataques a Irán. Éstos se encontraron con el hecho consumado de la guerra. Error.
Trump también descartó que el régimen islámico fuera a dar el paso de bombardear a los países musulmanes del Golfo Pérsico. Sin embargo, no ha habido ningún día en que esto no haya sucedido, desde el mismo 28 de febrero. Error.
TOMADO DE Irán está perdiendo la guerra - A orillas del Potomac
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