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El pensamiento taoísta: Soltar el control y fluir con la Vida. La ventaja invisible que puede cambiarlo todo.

 

por Cecilia Luna

En un entorno donde todo parece exigir control —resultados, relaciones, decisiones, personajes—, cada vez más personas viven atrapadas en una paradoja silenciosa: cuanto más intentan controlar, más inestabilidad generan. No es un fenómeno exclusivo del mundo empresarial, sino que es un patrón que se detecta en todas las áreas sociales. Desde edades tempranas aprendemos a asociar el bienestar con lo externo: lo que permanece, lo que se cumple, lo que responde a nuestras expectativas. Pero esa lógica tiene una grieta evidente: todo cambia. Y cuando lo hace, aparece la tensión. No por la pérdida en sí, sino por la resistencia a aceptarla. En términos de coaching, esta dinámica se traduce en una identificación excesiva con lo que está fuera de nuestro control. El resultado: alerta constante, necesidad de validación y decisiones condicionadas por el miedo.

El enfoque no es nuevo. En el interesante libro Dejar ir. El camino de la entrega, David Hawkins propone una idea tan simple como disruptiva: dejar de luchar contra los pensamientos y centrarse en la experiencia interna. “Los pensamientos son interminables… solo generan más pensamientos”, explica. La clave está en mirar desde fuera tu propia mente, sin reaccionar a los pensamientos. Dejar que tus pensamientos sean como nubes que pasan, como olas que observas desde el fondo del mar. Una idea que conecta con la conocida frase de Bruce Lee: “Be water, my friend”. Fluir, en lugar de resistir. Este principio encuentra su raíz en el pensamiento taoísta, especialmente en el Tao Te Ching, donde se plantea que la vida no se gestiona imponiendo, sino comprendiendo su naturaleza cambiante. “Quien se aferra, pierde; quien suelta, fluye y avanza”.

La paradoja del control: por qué soltar puede ser la mayor ventaja competitiva. Abandona la ilusión del control

En el entorno empresarial y personal, hay un momento —casi imperceptible— en el que todo cambia. No sucede cuando lo consigues todo ni cuando alcanzas ese objetivo que llevas tiempo persiguiendo. Sucede cuando dejas de necesitarlo. Es un punto de inflexión silencioso, difícil de identificar en el momento, pero profundamente transformador cuando se consolida.

Un coachee con el que trabajé recientemente, pongamos que Carlos, dirigía una empresa en crecimiento. Organizado, exigente y orientado a resultados, operaba bajo una creencia clara: a mayor control, mejores resultados. Sin embargo, la realidad era otra. Su equipo estaba desmotivado, los logros le sabían a poco y cualquier desviación le generaba una inquietud desproporcionada. No era el mercado lo que le desgastaba. Era su necesidad de que todo saliera como había previsto. El punto de inflexión llegó cuando entendió que no estaba gestionando la empresa, sino reaccionando a su miedo a perder el control. Como señala Mario Alonso Puig, “No es lo que te pasa lo que determina tu vida, sino cómo interpretas lo que te pasa”. Y en esa interpretación suele esconderse, precisamente, la necesidad de control.

A partir de ahí, el cambio fue progresivo. No dejó de implicarse ni de aspirar a resultados, pero sí dejó de vincular su estabilidad a factores externos. Redujo la presión, amplió su perspectiva y empezó a tomar decisiones desde la claridad, no desde el miedo. También descubrió algo incómodo, pero real: la falta de iniciativa de su equipo no era desinterés, sino consecuencia directa de su estilo de liderazgo. Su necesidad de intervenir en todo anulaba cualquier aportación ajena. Soltar, en su caso, no fue perder control, sino recuperarlo de otra manera, para que el sistema pudiera encontrar la estabilidad y cada uno ocupara su lugar. Algunos enfoques contemporáneos, como los divulgados por Rocío Salas, que ha participado en un Podcast en Roca Project, insisten precisamente en esta idea: “Soltar no es perder, es dejar de sostener lo que ya no suma”, una frase que conecta directamente con la necesidad de revisar qué estamos manteniendo por inercia más que por elección consciente.

En un contexto donde dominar cada variable parece imprescindible, esta visión introduce una paradoja que no resulta fácil de asumir: la verdadera ventaja competitiva puede estar en soltar el control, para dejar de resistirse a lo que no depende de uno mismo. Porque es ahí donde aparece un control más sofisticado y efectivo, que nace de uno mismo: la capacidad de gestionar la propia respuesta. “Cuando cambias la forma en la que miras las cosas, las cosas que miras cambian”, concluye de nuevo Mario Alonso Puig. Y quizá ahí resida la clave final de todo este enfoque.

En ese punto es donde puedes alcanzar un cambio real. No cuando todo cuadra, sino cuando deja de ser necesario que cuadre; y precisamente entonces las piezas del puzle encajan a la perfección y se puede avanzar sin dificultad. Recuerda…¡el cambio empieza en ti!

Fuente: https://www.esdiario.com/comunidad-valenciana/260430/186443/pensamiento-taoista-soltar-control-fluir-vida-ventaja-invisible-cambiarlo_amp.html

TOMADO DE El pensamiento taoísta: Soltar el control y fluir con la Vida. La ventaja invisible que puede cambiarlo todo. – Grandes Pymes

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