Trump se ha dejado engañar por Irán en la negociación diplomática, aunque había ganado la batalla militar. Trump y EEUU lo van a pagar caro, si no rectifica a tiempo. Europa no merece nada mejor


            
El gran “negociador” Trump se ha dejado engañar por Irán. 

Más adelante vamos a ver cómo el acuerdo alcanzado hace unos días entre EE.UU. e Irán muy probablemente va a desencadenar una nueva guerra entre estas dos partes y también Israel, dentro de unos pocos meses. La vigencia de este acuerdo provisional es de 60 días, como máximo.

De lo que estamos hablando no se trata, realmente, de un ¨acuerdo de paz¨, lo que supone todo un conjunto de compromisos por ambas partes, con valor jurídico (diplomático), con calendarios para su aplicación y definiendo procedimientos para la verificación de su cumplimiento.

Lo que se ha firmado ayer, día 18, es un documento previo, provisional, no totalmente definido, un ¨memorando de entendimiento¨ (MOU, de sus siglas en inglés), que, en no más de 60 días, debería dar lugar a un ¨acuerdo de paz¨ propiamente dicho, que cubra todos los campos y aspectos relevantes de la negociación, con solidez para que se pueda mantener vigente y operativo durante bastantes años.

En consecuencia, resulta útil tratar este memorando de entendimiento (MOU) como si fuera un mero ¨acuerdo de alto el fuego¨, de 60 días de duración. Al final de dicho periodo de tiempo, o bien se consigue cerrar un acuerdo de paz o bien se reanudan las hostilidades bélicas, por parte de Estados Unidos, ante el engaño del régimen de Irán.

El régimen iraní, una vez más, va a saltarse las obligaciones del actual acuerdo, como hizo en 2015 con Barack Obama

La reanudación de la guerra contra Irán se producirá probablemente cuando quede en evidencia, a la vista de todo el mundo, que el régimen dictatorial islámico de Irán no está dispuesto a cumplir casi ninguno de los principales compromisos que está -formalmente- asumiendo en el MOU de hoy.

Todo indica que Donald Trump ha firmado un acuerdo casi tan negativo como el que en 2015 suscribió el presidente demócrata Barack Obama con el régimen islámico de Irán, que se conoció por sus siglas JCPOA: Plan de Acción Integral Conjunto. Aquel acuerdo de 2015 se caracterizaba por hacer excesivas concesiones a los intereses del régimen de Irán; por ejemplo, concederle acceso rápido (en pocas semanas o meses) a entre 50.000 y 100.000 millones de dólares US de fondos iraníes que permanecían “congelados” en países extranjeros desde hacía décadas por sanciones internacionales contra Irán.

Al mismo tiempo, el acuerdo de Obama de 2015 definía de un modo muy impreciso los compromisos que adquirió el régimen de Irán en aquel acuerdo. Por ejemplo, en la cuestión crítica del no desarrollo de la capacidad de Irán para fabricar bombas nucleares no se establecía de modo claro y efectivo cómo se iban a llevar a cabo las inspecciones internacionales sobre el terreno, en los centros nucleares en el interior de Irán. Por consiguiente, Irán prosiguió avanzando en su objetivo de acceder al arma nuclear, sin apenas trabas.

Tratándose del régimen iraní cualquier compromiso abstracto tal como que “Irán no dará ningún paso para el desarrollo de sus capacidades nucleares”, etc., es papel mojado a falta de precisiones y procedimientos de verificación. Parece que este tipo de vagas disposiciones aparecen en el MOU firmado hoy.

La actuación de Trump contra el régimen teocrático iraní ha sido cien veces más efectiva y exitosa que la del melifluo Barack Obama; lo ha debilitado como nunca antes

La guerra contra Irán [durante marzo y mitad de abril] ha sido una guerra de alcance limitado … pero ha conseguido ya lo suficiente para obtener un Oriente Medio mucho mejor [de lo que ha venido siendo durante décadas]”. “La campaña militar [de EE.UU. e Israel] ha degradado la capacidad de Irán para proyectar su poder [sobre el conjunto de la región] gracias al considerable daño producido a sus fuerzas armadas convencionales, a sus arsenales de misiles y a las organizacionesterroristas que Irán financia y dirige desde hace décadas, como Hezbolá en Líbano, Hamas y la Jihad Islámica Palestina en la Franja de Gaza, etc.

Quien así se ha pronunciado es Condolezza Rice, quien fue la Secretaria de Estado (Ministra de Exteriores) del Presidente George Bush hijo, durante los años 2000, que es la primera mujer en haber ocupado este destacado puesto en EEUU.

Se puede añadir que ésta ha sido la mayor campaña militar que ha habido contra la República Islámica de Irán desde 1979, año de la constitución de esta dictadura de abiertos propósitos genocidas: “borrar a Israel del mapa” mediante el arma nuclear. Donald Trump ha sido el único presidente estadounidense que se ha atrevido a dar este decisivo pero arriesgado paso contra el régimen de Irán, en más de 45 años. La campaña de marzo y abril ha sido el mayor ataque militar contra el régimen y casi el único que ha habido en 45 años. Tan sólo hace un año, en junio de 2025, también bajo el Presidente Trump, EE.UU. e Israel bombardearon Irán por primera vez desde 1979, pero limitaron su ofensiva a las peligrosísimas instalaciones nucleares y a los sistemas de defensa antiaérera iraníes.

Además, la ofensiva militar estadounidense e israelí de estos pasados meses de marzo y abril “ha recortado significativamente los planes nucleares de Irán. Pasará un largo periodo de tiempo antes de que Irán pueda reconstruir de modo viable su programa para el arma nuclear”, en palabras de la Sra. Condolezza Rice.

El MOU de paz firmado por Trump solo podría salir bien si Irán fuera un ¨país normal¨

Los editorialistas del Wall Street Journal (WSJ) acaban de poner el dedo en la llaga al subtitular uno de sus artículos de opinión del siguiente modo: “El acuerdo de Trump únicamente saldría adelante [de manera duradera] si el régimen [iraní] abandonara sus objetivos revolucionarios, lo que no ha hecho en 47 años”. Su titular planteaba un dilema: “Realmente ¿es Irán un ¨país normal¨?

El WSJ nos recuerda que poco después de haberse producido la revolución islamista en Persia en 1979 Henry Kissinger -quien había sido Secretario de Estado durante los anteriores años- sentenció que “Irán debe decidir si desea ser una nación o una causa [religiosa, ideológica, política]”. Los editorialistas responden ahora que “durante 47 años, el régimen iraní ha respondido que [desea ser] una causa: la revolución islámica”.

Los editorialistas del WSJ añadían, ayer, que “La Administración Trump está ahora dispuesta a pagar [corriendo muchos riesgos] por volver a formular aquella pregunta” sobre la esencia del actual poder político en la antigua Persia.

De hecho, el casi siempre poco acertado Vicepresidente JD Vance acaba de declarar lo siguiente a la CNN: “Lo que este acuerdo fundamentalmente hace es establecer una estructura mediante la que si los [gobernantes] iraníes se comportan como un país normal, nosotros les trataremos como tales y serán bienvenidos a la economía mundial”, en oposición alagudo aislamiento internacional que vienen sufriendo, como un régimen paria.

Los gobernantes del régimen iraní siempre han optado por la ¨revolución islámica¨ frente al posible desarrollo económico del país y su integración internacional

Los editorialistas del WSJ reconocen que “Todos los presidentes de EE.UU. desde 1979 han tenido [en algún momento de su mandato] un deseo semejante [al que Trump muestra ahora], pero siempre han [acabado] comprobando que el régimen [iraní] tiene otros planes”.

El VicePresidente Vance y el Presidente Trump parecen pensar que la tentación de unos resplandecientes hoteles y de un ¨fondo de inversiones para el desarrollo¨ de Irán de 300.000 millones de US€ [que sería aportado sobre todo por los estados árabes del Golfo Pérsico] va a ser suficiente para que el régimen [teocrático] abandone su causa revolucionaria”.

Los gobernantes islamistas iraníes “hubieran podido acceder a dichos hoteles y prosperidad [económica] desde hace décadas [ya que el país dispone de abundantes recursos naturales y de una población orgullosa y a menudo bien formada profesionalmente], pero siempre ha optado por la revolución y el terror”.

Los muy atinados y conservadores editorialistas del WSJ señalan lo que es de esperar en estas próximas semanas. “Si [los gobernantes de] Irán estuvieran optando por un nuevo futuro, no serían necesario los 60 días [que figuran en el acuerdo MOU] para averiguarlo”.

En opinión del WSJ hay una cuestión decisiva para averiguar, muy pronto, si los gobernantes están verdaderamente decididos a elegir la senda de la integración internacional y de un verdadero desarrollo económico nacional, en lugar de dedicar la ¨parte del león¨ de los recursos financieros que se les permita obtener ahora al rearme militar y al programa nuclear, que es lo que siempre han hecho, trampeando lo que figure en el preacuerdo de hoy.

Si el régimen continúa oponiéndose [tajantemente] al abandono de su programa nuclear [en las próximas semanas], es que [sigue] prefiriendo la revolución [islámica, al desarrollo económico de un país normal]”.

Comprobado el persistente empeño revolucionario del régimen, debería reemprenderse la ofensiva bélica contra Irán, hasta su rendición

Los editorialistas del Wall Street Journal (WSJ) no explicitan en su artículo qué es lo que el Presidente Trump debe hacer cuando, con casi total certeza, los gobernantes de Irán sigan eludiendo sus principales compromisos actuales y futuros. Ahora bien, es evidente que son partidarios de reemprender, cuanto antes, la campaña militar de EE.UU. e Israel contra los centros de poder, las infraestructuras militares, las defensas antiaéreas y las fábricas de armamento y de misiles de Irán, durante varias semanas, no unos pocos días.

Actualmente, el régimen teocrático se encuentra en su situación más débil desde hace décadas, por la ofensiva militar de estos pasados meses de marzo y abril. La economía del país está también gravemente hundida por las políticas económicas y de gasto militar del régimen y los efectos de la guerra de hace un par de meses.

Aunque los gobernantes iraníes han vuelto a dar estos meses muestra de su capacidad de resistencia y de su voluntad de victoria, es bastante difícil que puedan sobrevivir a una nueva campaña bélica de EE.UU. e Israel. O el régimen cae o, cuando menos, deberá aceptar unas duras condiciones de rendición para que cese esta nueva ofensiva militar.

Las condiciones de rendición deberán ser particularmente duras en cuanto a la detención y desmantelamiento de su programa nuclear, la apertura permanente y total de la navegación por el estrecho de Ormuz, la reducción de su producción de misiles y un fuerte recorte de su financiación a las organizaciones terroristas que mantiene a lo ancho y largo de Oriente Medio para acorralar y debilitar a Israel sin tregua y, algún día, tratar de destruirlo.

TOMADO DE Trump se ha dejado engañar por Irán - A orillas del Potonac

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