El reiterado cinismo de lo codictadores, Daniel Ortega y Rosario Murillo, hubiera quebrado cualquier instrumento que sirviera para medir la procacidad de ambos cuando declararon públicamente que en Nicaragua no se celebrarían más elecciones, como si el país fuera una finca de su propiedad y les dijeran a los trabajadores que no pueden elegir al jefe. La siniestra pareja que ha ostentado el poder de forma continua desde 2007, no dejo lugar a duda al anunciar que su voluntad es que no haya alternabilidad en el gobierno, que quienes no sigan fielmente sus dictados serán proscritos, faltándoles solamente declararse dictadores perpetuos o designar un heredero al trono, decisión que es de esperar si tomamos en cuenta que quien fuera su amo y protector, Fidel Castro, impuso en Cuba una dinastía y declaro, pocos meses despues de conquistar el poder, que en el país no eran necesarias elecciones, popularizando la consigna, “Elecciones para que”. No tengo dudas que Fidel Castro acogió como ...