La difícil encomienda de «drenar» un pantano
Por Idolidia Darias/
Los fondos controvertidos de USAID bajo la lupa de DOGE y la era Trump.
Los entramados, la difícil encomienda de drenar el pantano y Soros desde 1993 en una fórmula que incluye a los favorecidos por USAID y el Departamento de Estado de Estados Unidos.
Para demostrar lo dificil que resulta –limpiar- un entorno donde la corrupción es tan profunda tomo solo uno de los tantos programas mundiales. Lo demás lo dejo a la comprensión de cada lector o «analista».
Te compartiré algunos datos relacionados con Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y todo lo que ha quedado expuesto tras la cancelación en los primeros meses de 2025 del 83% de sus programas. Son informes que representan una parte de un entramado que por décadas ha funcionado así desde las estructuras del poder en el país -gobernado por demócratas y republicanos-
Desde 1993 ya Soros exponía sus tentáculos peligrosos en la arena mundial. sin embargo no fueron solo sus fundaciones, aliados y ongs las que inundaron No sin antes recordar que en realidad el pantano.
La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), creada en 1961 como herramienta de política exterior y ayuda humanitaria, se convirtió en uno de los principales objetivos del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) liderado por Elon Musk y la administración Trump en 2025.
Tras una revisión exprés, el Gobierno canceló el 83% de sus programas, despidió a la mayoría de su personal y la fusionó con el Departamento de Estado, argumentando despilfarro, alineación ideológica con agendas “woke” y riesgos de desvío a grupos extremistas. Los críticos, en cambio, denuncian que los recortes provocaron una crisis humanitaria sin precedentes, con millones de personas sin acceso a salud, educación y alimentos básicos.
Uno de los casos más citados es el de los 27 millones de dólares (aproximadamente 24,7 millones confirmados en USA spending.gov) que USAID transfirió entre 2016 y 2024 al Tides Center, una organización intermediaria que, según denuncias, canalizó parte de esos fondos hacia el Southern Poverty Law Center (SPLC) y otras entidades de la sociedad civil global para promover “transparencia” y “participación ciudadana”.
El Tides Center confirmó haber administrado 24,5 millones en subvenciones de USAID para fortalecer organizaciones civiles en todo el mundo.
La Casa Blanca y DOGE publicaron listas de “prioridades insanas” que, según ellos, ilustran el mal uso de fondos públicos:
- 1,5 millones de dólares para promover diversidad, equidad e inclusión (DEI) en los lugares de trabajo de Serbia, con énfasis en la comunidad LGBTQ+. Este sí fue un proyecto directo de USAID. factcheck.org
- 2 millones de dólares a la organización guatemalteca Asociación Lambda para “fortalecer organizaciones trans” con atención de salud afirmativa de género, empoderamiento económico y activismo LGBTQ+. Fact-checkers aclararon que no se trató literalmente de “cirugías de cambio de sexo”, pero sí incluyó servicios de salud y defensa.
Proyectos menores como 47.000 dólares para una ópera con protagonista transgénero en Colombia, 32.000 para un cómic LGBTQ+ en Perú y 70.000 para un musical DEI en Irlanda.
Varios de estos fueron financiados por el Departamento de Estado, no directamente por USAID, según verificaciones independientes.
Otro foco de escándalo fueron los posibles vínculos con investigaciones de alto riesgo y terrorismo. USAID financió a EcoHealth Alliance en programas de detección de amenazas pandémicas, lo que generó críticas por su conexión con el laboratorio de Wuhan y el debate sobre el origen del COVID-19.
En enero de 2025, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) suspendió toda financiación y vetó a la organización y a su presidente Peter Daszak.
En Gaza y Cisjordania, informes de think tanks como Middle East Forum y NGO Monitor alertaron de al menos 122 millones de dólares aprobados a organizaciones con presuntos lazos a Hamas u otros grupos designados como terroristas.
Destacan más de 900.000 dólares a la Bayader Association (vinculada a familiares de líderes de Hamas) y decenas de millones a Mercy Corps y American Near East Refugee Aid (ANERA), que habrían coordinado con ministerios controlados por Hamas. DOGE detuvo pagos como un supuesto envío de 50 millones en condones a Gaza, aunque algunos fact-checkers calificaron la cifra como exagerada o parte de programas de salud más amplios.
La Oficina del Inspector General de USAID reconoció históricamente fallas en la supervisión, lo que facilitaba el uso de intermediarios como Tides o grandes ONGs. La administración Trump argumentó que estos fondos no servían a los intereses nacionales de EE.UU. y, en algunos casos, los veían como “maliciosos”.
Defensores de la agencia, como Oxfam o exfuncionarios, respondieron que la ayuda representaba menos del 1% del presupuesto federal y que su eliminación podría causar hasta 3 millones de muertes evitables al año por falta de atención médica y alimentaria.
Con USAID prácticamente desmantelada y miles de contratos cancelados, el debate sigue abierto: ¿fue un correctivo necesario contra el despilfarro ideológico o un recorte drástico que dañó la imagen y la influencia de Estados Unidos en el mundo? Los datos de USAspending.gov y las auditorías del Congreso continúan siendo la principal fuente para verificar cada caso.
2-Profundización: El caso EcoHealth Alliance y los fondos de USAID en el escándalo de los orígenes del COVID-19
El caso de EcoHealth Alliance (EHA) es uno de los más polémicos en la historia reciente de la ayuda internacional estadounidense. Se trata de una organización sin fines de lucro con sede en Nueva York, especializada en vigilancia de enfermedades zoonóticas (que saltan de animales a humanos) y prevención de pandemias.
Bajo la dirección de su entonces presidente, el ecólogo británico Peter Daszak, EcoHealth se convirtió en socio clave de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa PREDICT, pero también en el epicentro de acusaciones sobre investigación de “ganancia de función” (gain-of-function) en China y posibles vínculos con el origen del SARS-CoV-2.
El programa PREDICT: la principal vía de financiamiento de USAID
PREDICT fue un ambicioso programa de USAID dentro de su iniciativa Emerging Pandemic Threats (EPT), lanzado en 2009 y cerrado en 2020 tras dos fases de cinco años cada una.
Su objetivo declarado era construir capacidades globales para detectar virus con potencial pandémico en la vida silvestre, especialmente en zonas de alto riesgo como África, Asia y América Latina. El presupuesto total rondó los 200 millones de dólares durante su década de operación, y EcoHealth Alliance fue uno de los socios principales junto a la Universidad de California Davis (líder del consorcio), Metabiota, Wildlife Conservation Society y el Smithsonian Institution.
Según registros públicos y reportes:
EcoHealth recibió aproximadamente 53 millones de dólares de USAID entre 2004 y 2022, gran parte a través de PREDICT.
Solo entre 2009 y 2019, USAID canalizó 1,1 millones de dólares directamente a EcoHealth para subacuerdos con el Instituto de Virología de Wuhan (WIV), donde se estudiaban coronavirus de murciélagos.
Los fondos sirvieron para recolectar muestras de virus en campo, capacitar laboratorios locales y enviar material a laboratorios de investigación, incluyendo el WIV, para análisis de riesgo zoonótico.
USAID defendió siempre que PREDICT era pura vigilancia y no investigación de alto riesgo. Sin embargo, críticos señalan que los subcontratos permitieron que parte del dinero terminara en experimentos en Wuhan, aunque los virus estudiados eran, según múltiples análisis, distantes genéticamente del SARS-CoV-2.
La controversia: Wuhan, (ganancia de funciones) gain-of-function y los orígenes del COVID
La tormenta estalló en 2020. EcoHealth (principalmente con fondos del NIH, no solo USAID) había colaborado con el WIV en estudios de coronavirus de murciélagos. Daszak co-firmó en febrero de 2020 una carta en The Lancet que descartaba la teoría del “escape de laboratorio” como “conspiración”, sin revelar inicialmente su vínculo con el WIV (agregó una declaración en 2021).
Investigaciones del Congreso (Select Subcommittee on the Coronavirus Pandemic) revelaron:
- EcoHealth no reportó a tiempo experimentos en los que virus modificados crecieron más de lo esperado en ratones humanizados.
- Fallas en la supervisión del trabajo subcontratado al WIV.
- Aunque los fondos directos de PREDICT terminaron en 2019 (por decisión de la administración Trump de suspender actividades en China), el escrutinio se extendió a todo el historial de EcoHealth.
La teoría del lab-leak ganó fuerza: informes de inteligencia (incluido uno de la CIA en 2025) apuntaron a un escape accidental en Wuhan como origen “probable” (aunque con confianza baja), y el rol de EcoHealth como facilitador de fondos estadounidenses se convirtió en blanco político.
Las sanciones contra EcoHealth Alliance culminaron entre 2024 y 2025. En mayo de 2024, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) suspendió su financiamiento federal, incluyendo a Peter Daszak, por fallas en la supervisión de subvenciones del NIH.
Posteriormente, el 17 de enero de 2025, el HHS impuso una inhabilitación de cinco años (hasta 2029) tanto a la organización como a Daszak, alegando falta de responsabilidad y riesgo para el gobierno. Días antes, el 6 de enero de 2025, EcoHealth ya había despedido a Daszak. La medida también impactó los fondos residuales de USAID, aunque la mayoría de los contratos del programa PREDICT ya habían concluido.
El rol de DOGE y la desmantelación de USAID en 2025
En el contexto de la revisión masiva de la administración Trump y el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) liderado por Elon Musk, EcoHealth se citó como ejemplo de “despilfarro” y “riesgo de seguridad”. Musk reposteó afirmaciones (calificadas de infundadas por fact-checkers) de que USAID había financiado directamente la investigación que “causó” el COVID. Aunque los recortes a USAID fueron generales (83% de programas cancelados), el caso EcoHealth alimentó la narrativa de que la agencia canalizaba dinero público hacia proyectos de alto riesgo con aliados cuestionables.
Balance actual (abril 2026)
EcoHealth Alliance está vetada de recibir fondos federales hasta 2029. Daszak ya no es su presidente. PREDICT no se renovó (fue reemplazado por otros programas de detección de amenazas, pero con mayor escrutinio).
Los defensores argumentan que la organización salvó vidas al detectar miles de virus y fortalecer capacidades en países pobres. Los críticos, incluyendo comités del Congreso, la ven como ejemplo de opacidad y riesgo innecesario con dinero de los contribuyentes.Los datos de USAspending.gov y las auditorías del HHS siguen siendo la fuente principal para verificar cada dólar.
El caso sigue abierto en debates judiciales y de política exterior: ¿fue negligencia o conspiración? Hasta ahora, no hay prueba concluyente de que los fondos de USAID crearan el SARS-CoV-2, pero sí expusieron fallas graves en la cadena de supervisión federal.Si quieres documentos específicos (como los awards de USAspending o las cartas de HHS), enlaces directos o enfocarte en un aspecto (ej. los subcontratos con Wuhan o el impacto de DOGE), avísame. Todo lo anterior es verificable en fuentes oficiales y reportes públicos.
Las sanciones contra EcoHealth Alliance culminaron entre 2024 y 2025.
En mayo de 2024, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) suspendió su financiamiento federal, incluyendo a Peter Daszak, por fallas en la supervisión de subvenciones del NIH. Posteriormente, el 17 de enero de 2025, el HHS impuso una inhabilitación de cinco años (hasta 2029) tanto a la organización como a Daszak, alegando falta de responsabilidad y riesgo para el gobierno. Días antes, el 6 de enero de 2025, EcoHealth ya había despedido a Daszak. La medida también impactó los fondos residuales de USAID, aunque la mayoría de los contratos del programa PREDICT ya habían concluido.
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