Ni tan de izquierda ni tan activista: el nuevo mapa ideológico de la Generación Z
La Generación Z, que prometía revolucionar al mundo con ideales activistas y liberales, ha comenzado a adoptar posturas más conservadoras que podrían redefinir el futuro político, social y económico.
Las nuevas generaciones son cada vez más liberales, ¿no es cierto? Después de todo, cada adolescente en cada hogar reclama a sus padres su incapacidad para abrirse a nuevas ideas. Pues bien, la idea de que la Generación Z es más progresista que la Millennial y sus antecesoras ha sido cuestionada en los últimos años. Diversos sondeos apuntan a que los miembros de este grupo poblacional, en especial los varones, han mostrado una afinidad inesperada con ideales conservadores. Sin embargo, existen matices que deben ser analizados con detenimiento.
Durante años prevaleció la creencia de que la Generación Z, que agrupa a personas nacidas entre 1997 y 2012, se caracterizaba por priorizar ideales activistas vinculados con la igualdad, la resistencia al statu quo y la apertura hacia temas que, en décadas pasadas, estaban rodeados de prejuicios, estereotipos y censura.

Esta visión cambió radicalmente el año pasado, cuando el 51% de la población mundial acudió a las urnas para elegir a sus representantes políticos. En muchos países, los miembros de la Generación Z votaron por primera vez. Diversos analistas pronosticaron que tendrían una gran influencia en el resultado de las elecciones. En Estados Unidos, por ejemplo, diversas encuestas anticipaban que el voto de los electores más jóvenes estaría dividido según el género, el origen étnico y un contexto ideológico fragmentado.
Las predicciones fueron acertadas, aunque no del todo precisas. Uno de los primeros hallazgos fue una disminución en el interés por la política, a pesar del activismo mostrado por los jóvenes cinco años atrás. Las primeras estimaciones tras la jornada electoral revelaron que solo el 42% de los jóvenes acudieron a votar en 2024, una cifra considerablemente inferior al 55% registrado en las elecciones de 2020.
Las encuestas también acertaron en la división ideológica por género. El 56% de los hombres entre 18 y 29 años votó por Donald Trump, frente al 40% de las mujeres de ese mismo grupo etario que eligieron al político republicano. A nivel global, se registró un fenómeno semejante: en países como Alemania, Corea del Sur, Argentina y el Reino Unido, los varones se mostraron más receptivos a discursos conservadores e incluso de extrema derecha, mientras que las mujeres tendieron hacia posiciones progresistas, según un estudio del Financial Times publicado en 2024.
No obstante, es importante destacar que Trump logró mejorar su desempeño entre las mujeres jóvenes respecto a 2020. Ese año, solo el 33% de ellas votaron por él.
El fenómeno aún no se generaliza a nivel global. Según el Latinobarómetro, una encuesta de opinión que desde 1995 mide el comportamiento político en 18 países latinoamericanos, los votantes mexicanos, que definieron sus posturas como centradas durante las últimas dos décadas, mostraron una marcada inclinación hacia políticas de izquierda en los últimos dos comicios presidenciales. Sin embargo, según un análisis publicado por El País el año pasado, con base en diversos estudios, desde 2020 es detectable una brecha cada vez mayor entre hombres y mujeres, con los primeros más orientados a la derecha. Esto es válido para todos los estratos de edad.
Las dos Generaciones Z
Los estudios coinciden en que, si bien el género influye en la adopción de posturas ideológicas, la edad parece ser un factor aún más determinante. Diversas investigaciones apuntan a una marcada diferencia entre dos segmentos dentro de la misma generación: la “Generación Z mayor” (más demócrata y progresista) y la “Generación Z joven” (más atraída por los ideales conservadores y más escéptica frente al statu quo). Esta división, que abarca aproximadamente a quienes tienen entre 25 y 29 años en el primer grupo y entre 18 y 24 en el segundo, marca una diferencia generacional inédita.
Por ejemplo, una encuesta de Yale mostró que mientras las mujeres estadounidenses de entre 22 y 29 años tienen una opinión mayoritariamente desfavorable de Trump, las de entre 18 y 21 años están divididas casi en partes iguales entre una visión positiva y negativa. En particular, las mujeres blancas jóvenes tienden a ser más conservadoras.
Un estudio global realizado por Ipsos en 31 países refuerza estas observaciones al estudiar la percepción alrededor de la igualdad de género. Según los resultados, uno de cada cuatro jóvenes de la Generación Z considera que un hombre que se queda en casa para cuidar a sus hijos es “menos hombre”, una proporción más alta que entre los baby boomers (11%) y la Generación X (20%). Los millennials registraron una cifra similar (27%), lo que sugiere que los estereotipos sobre la masculinidad persisten en las generaciones más jóvenes.
De igual manera, el 60% de los hombres Z considera que la lucha por la igualdad de las mujeres discrimina a los hombres. Esta opinión también es compartida por el 40% de las mujeres Z. Aunque la diferencia entre ambos es significativa, solo el 39% del total de encuestados se identifica como feminista, sin importar su género, lo cual evidencia una resistencia al término incluso entre quienes apoyan la igualdad de género.
Los expertos señalan que la diversidad ideológica de la Generación Z entendida desde los subgrupos por edad está definida por, al menos, tres variables:
Una de las experiencias más definitorias que distingue a los dos segmentos de esta generación fue la pandemia de covid-19. Según la periodista Rachel Janfaza, de Politico, la “Generación Z mayor" terminó la preparatoria y experimentó independencia antes de la pandemia. Su mayoría de edad coincidió con el primer mandato de Trump y con el auge de movimientos progresistas en defensa de la justicia racial, la equidad de género y el medio ambiente. En esa época, redes como Instagram y Snapchat predominaban, mientras que TikTok aún no alcanzaba la popularidad actual.
En contraste, la “Generación Z joven” alcanzó la mayoría de edad en pleno contexto pandémico. Se graduaron durante o después del inicio de la crisis sanitaria, lo que interrumpió gran parte de su experiencia escolar. Muchos comenzaron la universidad desde Zoom, en un entorno académico radicalmente distinto. En lo político, Trump ya no estaba en el poder, y su movimiento MAGA (Make America Great Again) comenzaba a percibirse como una contracultura, especialmente entre jóvenes con inclinaciones hacia la derecha.
Una columna publicada en The Pace Press explica que “los jóvenes blancos, en particular, creen haber sido marginados del discurso político y social durante años y asumen que a menudo se les considera el enemigo en los espacios liberales. Sienten que no hay lugar para ellos en los movimientos progresistas y que el conservadurismo es el único espacio que los acepta, ya que es una ideología que capitaliza su identidad masculina”.
Ali Mortell, director de investigación de Blue Rose Research, atribuye el giro derechista de la Generación Z a un “cambio radical en el ecosistema digital”, con énfasis en el impacto de TikTok.
El uso de esta plataforma china creció exponencialmente en los últimos cinco años, convirtiéndose en una fuente clave para los jóvenes en temas que van desde la política hasta la salud, ciencia y el medio ambiente. Su influencia ha sido capitalizada por grupos conservadores. La propia plataforma reconoció, antes de las elecciones de 2024 en Estados Unidos, que circulaban el doble de publicaciones a favor de Trump que de Biden, lo que evidencia un giro en su contenido dominante.
El fenómeno va más allá de los discursos netamente políticos. Se ha identificado que diversas tendencias relacionadas con la estética y el estilo de vida suelen reflejar a discreción valores conservadores. Diversos influencers del fitness, que crean contenido para el público masculino, a menudo promueven valores como la fuerza, la responsabilidad personal y el orden, que con frecuencia se alinean con discursos conservadores.
Canales de YouTube y cuentas de TikTok centradas en rutinas de estilo de vida y cuidado personal suelen incorporar comentarios sobre disciplina y roles de género, lo que han contribuido a normalizar actitudes más derechistas, sin abordar la política directamente. Estas comunidades tienden a priorizar el individualismo sobre el colectivismo y, a menudo, critican la cultura liberal moderna por supuestamente fomentar la debilidad. Un estudio de Pew Research publicado en 2020 ya indicaba que el contenido político en línea llega cada vez más a los jóvenes a través de discursos no políticos, influyendo en sus valores de forma más sutil que los medios tradicionales.
Otros artículos de opinión también detectan esta tendencia entre mujeres jóvenes que, mediante TikTok e Instagram, promueven estilos de vida tradicionales asociados al hogar, la feminidad y la modestia. Los autores señalan que comunidades como las que se agrupan en torno al hashtag #SkinnyTok —donde se comparten dietas restrictivas y rutinas intensas de ejercicio con mensajes como “no eres fea, solo estás gorda”— refuerzan valores conservadores disfrazados de bienestar y empoderamiento. Indican que algunas creadoras de contenido ven en este tipo de tendencias un rechazo al feminismo moderno; otras lo presentan como una opción inclusiva. No obstante, en ambos casos, se evidencia una reafirmación de principios tradicionales.
Las personas jóvenes, aquellas con menor nivel educativo y quienes se identifican con posturas conservadoras, tienden a aceptar con mayor facilidad las noticias falsas. Esta es una de las conclusiones de un estudio publicado en la revista Personality and Individual Differences, que desmiente la idea de que la alfabetización digital mejora automáticamente con la juventud. A pesar de estar altamente expuestos al entorno digital, los jóvenes no son mejores que los adultos mayores para detectar desinformación.
El estudio también indagó en la percepción de los participantes sobre sus propias capacidades para identificar contenidos falsos. Los conservadores tendieron a sobrestimar su habilidad para detectar noticias falsas y la investigación identificó una limitada capacidad para diferenciar información veraz de engañosa entre los miembros de la Generación Z.
Un grupo clave para el futuro
La fragmentación ideológica dentro de la Generación Z, sin importar su origen, se ha convertido en objeto de estudio global debido a la creciente influencia de este grupo en la economía mundial. En los países desarrollados, al menos 250 millones de personas pertenecen a esta generación, y casi la mitad ya forma parte del mercado laboral. Solo en Estados Unidos, la cantidad de trabajadores Z a tiempo completo está a punto de superar a los baby boomers, quienes están en proceso de jubilación.
Su peso en las decisiones políticas seguirá creciendo en los próximos años. En un mundo donde la población envejece, comprender los patrones y tendencias de la Generación Z será clave para anticipar la forma en que se transformará la sociedad global en el futuro próximo.
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