Cómo Mejorar el Equilibrio Emocional.
por Paola Graziano
En mi consulta como psicóloga, he visto a muchas personas sufrir por emociones que les arrastran como una corriente descontrolada, afectando tanto su bienestar personal como profesional.
Imagina a un padre de familia que se siente atrapado por la ansiedad cada vez que piensa en el futuro de sus hijos, o a una profesional exitosa que, a pesar de sus logros, se ve paralizada por el miedo a no ser suficiente.
También he visto a personas que frente a un conflicto se bloquean, o acaban por perder los papeles empeorando las cosas.
Cuando vivimos emociones intensas, a veces pueden ser abrumadoras, y podemos pensar que es imposible no dejarse arrastrar por ellas: pero la buena noticia es que los altibajos emocionales no tienen por qué dictar nuestra vida.
Es verdad que hay reacciones instintivas, en determinados momentos es útil y adaptativo tener respuestas automáticas que no pasen por el filtro de nuestro razonamiento. Como en una situación de peligro o amenaza, por ejemplo.
No obstante, muchas de nuestras respuestas emocionales, podemos regularlas: pasarlas por el filtro consciente antes de elegir cómo responder, así podemos elegir la respuesta más útil a cada situación en lugar de dejarnos llevar por los impulsos.
La regulación emocional ofrece una hoja de ruta para entender y gestionar nuestras emociones de manera efectiva, permitiéndonos prosperar frente a los desafíos cotidianos.
Este artículo explora estrategias prácticas para mejorar el equilibrio emocional, ayudándote a vivir con mayor intención y propósito.
Este artículo explora estrategias prácticas para mejorar el equilibrio emocional, ayudándote a vivir con mayor intención y propósito.
Entendiendo el Equilibrio Emocional
El equilibrio emocional no se trata de estar constantemente feliz, ni tampoco en un continuo estado de «paz mental».. sino de ser capaz de manejar toda la amplia variedad de emociones de manera saludable.
Las personas emocionalmente ágiles ( un concepto desarrollado por la psicóloga Susan David en su libro «Agilidad Emocional») son aquellas que pueden adaptarse a las circunstancias cambiantes, manteniendo su compromiso con sus valores y objetivos, incluso en tiempos difíciles.
Imagina que tus emociones son como las olas del mar: algunas son pequeñas y tranquilas, otras pueden ser grandes y abrumadoras.
Aprender a surfear esas olas, a navegar por ellas, en lugar de dejar que te arrastren, es la clave para el equilibrio emocional.
Agilidad Emocional:
La agilidad emocional implica aceptar nuestras emociones, tanto las agradables como las incómodas, y manejarlas de manera constructiva.
Este enfoque nos ayuda a evitar el estancamiento emocional y a desarrollar una mayor flexibilidad en nuestras respuestas.
Piensa en la agilidad emocional como una danza con tus emociones: en lugar de luchar contra ellas, aprendes a moverte con ellas.
Cómo Mejorar el Equilibrio Emocional
1. Autoobservación
El primer paso hacia la agilidad emocional y la regulación emocional efectiva, es ser consciente de nuestras emociones y pensamientos.
Esto significa tomar consciencia de lo que pensamos y sentimos en nuestro cuerpo con curiosidad y sin juicio, permitiéndonos entender mejor nuestras reacciones y comportamientos.
Imagina que eres un científico observando tus emociones como si fueran fenómenos naturales; no las juzgas, solo las observas y aprendes de ellas.
Consejo práctico: Dedica unos minutos cada día a escribir en un diario emocional. Anota qué emociones sientes y en qué situaciones, esto te ayudará a identificar patrones y desencadenantes.
2. Distanciarse de las Emociones: tomar perspectiva
Una vez que reconocemos nuestras emociones, es crucial crear un espacio entre el estímulo emocional y nuestra respuesta.
Esto nos permite ver nuestras emociones como lo que son: información, no instrucciones.
Nos permite también responder de manera más útil y efectiva (en lugar de reaccionar de manera impulsiva)
Consejo práctico: Practica la técnica de «reescribir» el pensamiento que te preocupa añadiendo la frase «Estoy teniendo el pensamiento de que…». Esto puede ayudarte a tomar perspectiva y reducir la intensidad emocional.
Por ejemplo:
- Pensamiento: «Esto va a salir mal»
- Tomar perspectiva: «estoy teniendo el pensamiento de que esto va a salir mal»
3. Seguir el Propio Camino: conecta con lo que es importante
Definir y seguir nuestros valores fundamentales es esencial para tener claridad de rumbo vital. Al alinear nuestras acciones con nuestros valores, podemos tomar decisiones más coherentes y significativas, a pesar de las emociones difíciles que surjan en el camino.
Ejemplo: Si valoras la honestidad, podrías decidir tener una conversación difícil con un colega, incluso si sientes temor al conflicto.
Consejo práctico: Piensa en tu «yo futuro», viejito, con cien años, que ha vivido una vida plena y se siente satisfecho: ¿Qué recuerdos quieres que tenga? ¿Cómo vivió su vida? ¿Qué tipo de persona ha sido con su familia, con sus amigos, en el trabajo?
Pensar en el tipo de vida que quieres vivir, en cómo quieres que te recuerden los demás, te ayudará a identificar tus valores y a conectar con ellos.
4. Aceptación y Autocompasión
Aceptar la totalidad de nuestra experiencia emocional, sin censura ni represión, es un paso vital hacia el equilibrio emocional. Esto incluye reconocer tanto nuestras emociones agradables como las desagradables, y tratarnos con amabilidad en todo momento.
Piensa en la aceptación como abrir una ventana en una habitación cerrada; dejas que el aire fresco entre, junto con todo lo que pueda venir del exterior, polvo, moscas… pero esto te permite respirar mejor.
Consejo práctico: Practica la autocompasión hablando contigo mismo como lo harías con un buen amigo al que quieres, especialmente en momentos de dificultad.
5. Establecer Objetivos Realistas
Fijarse metas alcanzables y flexibles puede evitar la frustración y el desánimo. La agilidad emocional promueve la idea de realizar pequeños ajustes en lugar de buscar transformaciones drásticas.
Piensa en tus objetivos como el proceso de aprendizaje de un instrumento musical. No puedes esperar tocar una sinfonía en el primer intento; primero, debes aprender a tocar una nota, luego una escala, y poco a poco avanzar hacia melodías más complejas.
De la misma manera, al establecer metas pequeñas y manejables, creas una base sólida sobre la cual construir logros más grandes.
Consejo práctico: Divide tus grandes objetivos en pasos más pequeños y manejables. Cada pequeño avance es un ladrillo en la construcción de tu vida.
Por ejemplo, si tu objetivo es correr un maratón, comienza estableciendo una rutina de caminata diaria, luego avanza gradualmente a correr distancias cortas y aumenta progresivamente la distancia a medida que te sientas más cómodo.
Prácticas Diarias para el Equilibrio Emocional
Atención Plena
La práctica de la atención plena puede mejorar significativamente nuestra capacidad para regular las emociones. El mindfulness, o atención plena, nos ayuda a estar presentes en el momento, reduciendo el estrés y aumentando la claridad emocional.
No hace falta que dediques horas a meditar para beneficiarte de esta habilidad, puedes practicarla en momentos cotidianos. Se trata de aprender a fijar tu atención de manera consciente en el momento presente, en la experiencia aquí y ahora.
Consejo práctico: Comienza tu día con una breve práctica de atención plena, puedes hacerlo enfocándote en tu respiración, sin forzar su ritmo, durante tres o cinco minutos.
Construcción de Resiliencia
La resiliencia es la capacidad de recuperarse de los contratiempos. Desarrollar esta habilidad implica practicar la aceptación, el aprendizaje de experiencias pasadas y la adaptación a nuevas situaciones.
Imagina que eres como un bambú en el viento: te doblas, pero no te rompes.
Inteligencia Emocional
La inteligencia emocional nos permite entender y gestionar nuestras emociones y las de los demás. Esto mejora nuestras relaciones y nos ayuda a manejar conflictos de manera efectiva.
Consejo práctico: Practica la empatía trabajando la escucha activa: escuchando atentamente a los demás y reflejando sus emociones para mejorar la comprensión mutua.
Fomento de Relaciones Saludables
Las relaciones interpersonales juegan un papel crucial en nuestro bienestar emocional. Fomentar conexiones auténticas y apoyar a los demás en sus luchas emocionales nos enriquece mutuamente.
Consejo práctico: Dedica tiempo a actividades compartidas que fortalezcan tus vínculos, como hobbies en grupo, o practicar un deporte.
Actividad física:
El ejercicio físico no solo es beneficioso para nuestro cuerpo, sino también para nuestra mente. Numerosos estudios han demostrado que la actividad física regular puede ser una herramienta poderosa para la regulación emocional, ayudando a reducir el estrés, la ansiedad y los síntomas de la depresión.
Piensa en el ejercicio como un botón de reinicio para tu cerebro. Cuando te sientes abrumado por las emociones, una simple caminata o una sesión de yoga puede ayudarte a despejar la mente y cambiar tu perspectiva. Un buen ejemplo es el de una persona que se siente estresada por el trabajo y, tras un día agotador, decide salir a correr; con cada paso, siente cómo el estrés se va disipando, permitiéndole volver a casa con una mente más clara y tranquila.
Beneficios del Ejercicio Físico:
- Libera Endorfinas: Conocidas como las hormonas de la felicidad, las endorfinas se liberan durante el ejercicio y pueden mejorar significativamente nuestro estado de ánimo.
- Mejora la Calidad del Sueño: El ejercicio regular contribuye a un mejor descanso nocturno, lo que a su vez mejora nuestra capacidad para manejar el estrés.
- Incrementa la Autoconfianza: Lograr metas relacionadas con el ejercicio, como correr una distancia más larga o levantar más peso, puede hacernos sentir bien con nosotros mismos.
- Promueve la Socialización: Participar en actividades físicas en grupo, como clases de baile o deportes de equipo, puede ayudarnos a construir relaciones y mejorar nuestro bienestar emocional a través del contacto social.
Consejo Práctico: Encuentra una actividad física con la que disfrutes y que se adapte a tu estilo de vida. No tiene que ser una sesión de gimnasio intensa; puede ser algo tan simple como bailar en casa, practicar yoga o dar paseos al aire libre. La clave es la consistencia, por lo que intenta incorporar el ejercicio en tu rutina diaria como un hábito saludable para tu mente y cuerpo.
Mejorar el equilibrio emocional es un viaje continuo que requiere autoconciencia, aceptación y un compromiso con nuestros valores más profundos.
Las habilidades de manejo emocional nos ayudan a navegar las complejidades de la vida con dirección y resiliencia, permitiéndonos vivir de manera más plena y auténtica.
Fuente: https://psicologia-estrategica.com/como-mejorar-el-equilibrio-emocional/
TOMADO DE Cómo Mejorar el Equilibrio Emocional. – Grandes Pymes

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