POR Gustavo Pardo Valdés Cualquier proceso de transformación estructural hacia la democracia en Cuba resultará estéril si se limita de manera exclusiva a la reforma constitucional o a la apertura económica. Tras décadas de un modelo estatal absoluto que penetró cada esfera de la vida social, el desafío más complejo no radica en la reestructuración de las leyes, sino en la sanación del tejido cívico y la superación del llamado "daño antropológico". El diagnóstico de la realidad contemporánea evidencia las profundas cicatrices dejadas por la crisis moral acumulada, la normalización de la simulación como estrategia de supervivencia, la erosión de la confianza interpersonal y la resignificación de la ilegalidad informal como un medio inevitable para la subsistencia cotidiana. Frente a esta fragmentación, la reconstrucción cívica de la nación exige una refundación ética basada en pilares sólidos de justicia, verdad y convivencia. Los cimientos de la regeneración cívica Para transi...