Irán es una nación milenaria. Por ello probablemente logre evitar desmembrarse en los tiempos convulsos de los próximos meses y años. El papel de los kurdos

 


Actual composición étnica de Irán. Irán es una nación milenaria. (Fuente del mapa: The Telegraph y la Universidad de Colonia). Las zonas en color gris y blanco corresponden a otras etnias menores: turcomanos, luros … Las zonas beige claro, son grandes desiertos, despoblados.

Cuando se trata de vislumbrar hoy en día, en plena ofensiva bélica de EE.UU. e Israel contra el régimen de los ayatolás qué puede suceder con este país cuando -quizás- se consiga echar abajo el criminal régimen islámico, es preciso tener en cuenta el posible desmembramiento del país debido a las muy diversas etnias que lo componen. Además de posibles enfrentamientos internos intra-etnias, no puede descartarse que surjan intensas fuerzas centrífugas que busquen la independencia de algunas regiones de la actual nación iraní.

Además, estos feroces enfrentamientos internos alimentaron durante muchos años las anteriores invasiones americanas -por tierra y aire- de Afganistán (desde 2001, tras el atentado de Al Qaida a las Torres Gemelas de Nueva York) y de Irak (desde 2003).

Muy prolongados lazos de los pueblos iranios

Aunque hoy en día existe una equivocada sobreestimación de la importancia de los sucesos recientes (por ejemplo, las actuales intensas tensiones internas en Irán), muy antiguas características sobre la naturaleza de la nación iraní posiblemente vayan a jugar un papel relevante, en este caso, de naturaleza amortiguadora de aquellas tensiones.

La más profunda de estas es el muy duradero lazo lingüístico y culturales que han existido entre la gran mayoría de estas etnias, desde hace literalmente milenios.

Como todo el mundo sabe, la columna vertebral de esta nación, desde hace unos 4.000 años, ha sido la etnia persa que, como se observa en el mapa (que vuelvo a reproducir aquí abajo) ocupa en la actualidad casi toda la gran zona central de Irán (y que en el mapa aparece en color azul obscuro), incluyendo las importantes ciudades históricas de Teherán e Isfahán y llegando hasta el estrecho de Hormuz sobre el Golfo Pérsico, que es la gran curva, abajo del todo.

Actual composición étnica de Irán. Las zonas en color gris y blanco corresponden a otras etnias menores: turcomanos, luros … Las zonas beige claro, son grandes desiertos, despoblados. La gran curva, casi abajo del todo, corresponde al estrecho de Hormuz, salida del Golfo Pérsico.

Papel central de los persas y las 3 principales minorías étnicas

Además de aquel papel histórico dirigente de los persas, hoy en día representan alrededor del 60% de la población iraní. El idioma de los persas, el farsi, ha constituido siempre la lingua franca en que se han comunicado las diversas comunidades del país, aunque algunas de aquellas lenguas tienen un considerable parecido entre ellas.

Nadie duda de las opresiones y excesos cometidos por los gobernantes persas durante aquellos milenios con respecto a otras de las etnias de Irán. Ahora bien, lo cierto es que se ha mantenido dicha unidad nacional a lo largo de milenios y que, sobre todo, casi todas dichas otras etnias se han considerado ellas mismas integrantes de la nación persa. Esto es, todas tienen una conciencia colectiva de pertenecer a los denominados ¨pueblos iranios¨ y ello por una profunda razón.

Los idiomas que hablan casi todos estos pueblos, desde hace milenios, pertenecen a la familia de las leguas Indo-Iranias (o lenguas iranias) que, a su vez, forman parte del amplísimo grupo de las lenguas Indo-Europeas.

De la decena de etnias minoritarias presentes en Irán en la actualidad, hay que destacar 3 de ellas, por su extensión, importancia y por situarse en alguna de las fronteras de Irán: los azerbaiyanos, los kurdos y los baluchíes.

Las dos primeras habitan en el extremo NO del país, mientras que los baluchíes viven en el extremo opuesto, en el SE, junto a Pakistán.

Las minorías de frontera y los azerbaiyanos

Que una minoría étnica de un país viva en la frontera con otro país suele animar las aspiraciones separatistas o autonomistas de dicha minoría (“unirnos a nuestros hermanos del otro lado de la frontera”). Además, aquello facilita su adquisición de armas y de otros pertrechos -mediante el contrabando-, si eso es lo que desean hacer. En todo caso, sí que pueden recibir dinero en efectivo de sus “hermanos del otro lado”.

Aquellas dos minorías que habitan en la frontera NO de Irán (azerbaiyanos y kurdos, representados en el mapa en dos tonos del color verde) tienen una gran importancia numérica, representando respectivamente el 16% y el 10% de la población total iraní.

Además, al “otro lado” de sus respectivas fronteras se encuentran -efectivamente- “hermanos suyos”: el territorio iraní de los azerbaiyanos (que suman 14 millones de personas) cuenta con una frontera con la República de Azerbaiyán, al norte.



Resulta casi imposible imaginar que la dictadura ¨indulgente¨ que gobierna la república caucásica de Azerbaiyán vaya a fomentar una insurrección secesionista dentro de Irán, por temor a las seguras represalias iraníes. Otra cosa es que dé cierta ayuda económica, cultural y de seguridad (protección) a los azerbaiyanos que habitan dentro de la República Islámica de Irán.

Distribución de los azerbaiyanos en la República de Azerbaiyán (en marrón obscuro) y en Irán y Turquía.

Por su parte, las zonas de los kurdos iraníes comparten una larguísima frontera con el llamado Kurdistán iraquí, que forma parte de Irak pero que ha logrado un elevado nivel de autonomía propia y, también, con las zonas de mayoría kurda al este de Turquía.

La secular aspiración a la independencia de los kurdos, tendrá que seguir esperando



Zonas de población predominante kurda en Irán, Turquía, Irak y Siria.

Es bien sabido que el pueblo kurdo que habita históricamente en varios países de Oriente Medio y en Turquía se quedó sin un estado propio tras el desmembramiento del Imperio Otomano, al final de la Primera Guerra Mundial: conferencia de Lausanne, 1923. Desde entonces los kurdos están divididos entre Irán, Turquía, Siria e Irak, como se aprecia en el mapa de aquí arriba.

Turquía -donde viven la gran mayoría de los kurdos (unos 20 millones, frente a 9 millones en Irán)- es un acérrimo y despiadado enemigo de la creación de un estado kurdo, independiente y combatirá con saña cualquier paso en esa dirección de los kurdos de Irán.

En consecuencia, es prácticamente imposible que los kurdos de Irán alcancen su independencia … y hoy no sería deseable.

Poco se sabe de los actuales flirteos de Donald Trump con dirigentes kurdos de Irán, en su empeño de que otras fuerzas militares -que no sean estadounidenses- se enfrenten sobre el terreno con fuerzas del régimen iraní, para debilitarlas.

Pero, entre otros, los editorialistas del WSJ están recomendando al Presidente Trump que no arme a los kurdos iranís. Comienzan de este modo: “Nosotros estamos entre los admiradores del pueblo kurdo … han ayudado a tropas estadunidenses en muchas ocasiones”.

Los kurdos saben luchar y, en teoría, podrían tener ocupados a parte de las fuerzas militares de Irán para que no se dediquen a matar a los iranís que protesten contra el régimen”.

La conclusión de los editorialistas del WSJ resulta convincente: “Pero esto no es tan simple. El mayor riesgo es que abrir un frente militar kurdo en el interior de Irán podría facilitar que el régimen haga buen uso del latente nacionalismo iraní”.

Los ciudadanos de raza persa, que son más de la mitad de la población, e incluso los que detestan al régimen teocrático, no desean que el país se divida ni que caiga en una guerra civil”.

Por su parte, Reza Pahlavi, el hijo del último Sha de Irán, que vive en EE.UU., viene destacando entre sus principales objetivos mantener la integridad territorial del país.

Ninguna esperanza de independencia para los Baluchíes, al SE de Irán

El histórico pueblo baluchi, pertenece al grupo de los pueblos iranios y su principal dedicación ha sido el pastoreo nómada en la región que se ve en el mapa de aquí abajo, en la costa del golfo de Omán. Actualmente está dividido entre Pakistán. Irán y una pequeña parte del sur de Afganistán.

Este pueblo ha vivido muchos siglos bajo el Imperio Persa y nunca ha gozado de apenas poder. Pakistán no dejará que avance hacia su independencia, lo que reduciría al mar de Pakistán.

Además, los baluchies de Irán son muy poco numerosos: el 2% del total de Irán, 1,8 millones de personas, dispersos en un territorio bastante amplio, que incluye un gran desierto, al sur.



Territorio histórico del pueblo baluchi: entre Irán, Pakistán y Afganistán.

Apogeo del Imperio persa, bajo Dario el Grande

Este momento de máximo esplendor y extensión del Imperio Persa tuvo lugar bajo el reinado de Dario I, entre 522 a 486 a.C. Entonces, se denominaba Imperio Persa Aqueménida.

Extensión del Imperio Persa Aqueménida, bajo Dario el Grande, s. V a.C. Los números romanos corresponden a las 20 provincias o satrapías del imperio, según Heródoto.

Por el oeste, en territorio europeo, alcanzó el límite norte de la Grecia clásica: Macedonia y Tracia. Se extendió desde el Mar Negro y las estepas de Asia central (Uzbekistán) hasta la India, Libia y Egipto.

Dicho sea de paso, el intento de Dario I de conquistar -y someter- toda la Grecia clásica, mediante un importante ejército, fracasó estrepitosamente en la batalla [cerca de la pequeña localidad] de Maratón, al norte de Atenas, en el año 490 a.C.

Con las palabras del historiador estadounidense Issac Asimov, “esta batalla de Maratón siempre ha atraido el interés del mundo. Era David contra Goliat y ganó David”. El ejército de Dario I comprendía unos 27.000 hombres. El ejército de Atenas, unos 10.000. Los griegos perdieron 190 hombres, frente a 6.400 los persas. Además, “por primera vez, se libraba una batalla de la que dependía todo nuestro moderno modo de vida [occidental]”.

El historiador español Manel García Sánchez ha añadido que de aquella batalla “nació un tópico de larga duración relativo al triunfo de la libertad helena frente al despotismo oriental, de la civilización frente a la barbarie”.

Los atenienses vencedores enviaron a un corredor a la ciudad de Atenas, a unos 42 kilómetros de distancia, para informarles de la victoria en la batalla ante el temor y la ansiedad que sentían los atenienses. Desde entonces, a las carreras de aquella distancia se las denomina “maratones”.

TOMADO DE Irán es una nación milenaria - A orillas del Potomac

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