Hablar de Miguel Díaz-Canel como «influencer» es abordar un fenómeno curioso de la propaganda política moderna en Cuba: los intentos de un líder autoritario por adaptar el lenguaje digital para conectar con audiencias jóvenes, aunque con resultados ampliamente cuestionados.
En los últimos años, la estrategia de comunicación del régimen ha intentado proyectar una imagen más accesible e informal de Díaz-Canel a través de redes sociales como X, Instagram y TikTok.
Uso de colaboradores e «influencers» afines.
El régimen ha traído o impulsado a jóvenes militantes e influencers de izquierda extranjeros y locales para crear videos, intentando mostrar a Díaz-Canel "en el barrio" o hablando de forma distendida.
También Canel apela con frecuencia a frases como "la Cuba que resiste", slogans de continuidad o imágenes bailando y realizando actividades comunitarias.
Uno de los espacio más destacado y explícito en este intento de Díaz-Canel por adoptar formatos de comunicación moderna y estilo "pódcast/influencer" es su programa "Desde la Presidencia".
Desde la Presidencia
Lanzado a inicios de 2024 y emitido a través del canal de YouTube de la Presidencia de Cuba, así como en la televisión estatal y redes sociales, es un espacio audiovisual concebido con la estética de un pódcast político moderno.
Características del espacio.
En lugar del tradicional discurso rígido o la mesa redonda institucional, Canel se presenta en un set más íntimo con micrófonos de estudio, donde Díaz-Canel actúa como conductor/entrevistador. Este espacio aborda temas críticos de la realidad cubana tales como la crisis energética y los apagones, la escasez de combustible, los precios o el turismo; invitando a ministros, expertos o funcionarios.
Su estrategia de narrativa busca dar una imagen de transparencia, empatía y control de la situación, intentando explicar las causas de los problemas directamente a la ciudadanía bajo el formato de una charla distendida.
Otros formatos y presencia en redes
Además de su programa principal, la estrategia digital que lo rodea incluye la Mesa Redonda (Ediciones Especiales). Aunque este es un programa clásico de la televisión cubana, en ocasiones se adapta para que él intervenga de forma más informal junto a jóvenes comunicadores o panelistas.
En Vlogs de Cobertura y Giras, se usan las cuentas oficiales de la Presidencia en X, Instagram y YouTube, en los cuales se publican videos cortos con edición rápida, música de fondo y ángulos dinámicos que resumen sus visitas a provincias o eventos con jóvenes y trabajadores (estilo reels o vlogs de viajes).
También se utilizan espacios y entrevistas grabadas con comunicadores, activistas e influencers de izquierda que transmiten sus encuentros desde La Habana para distribuirlos en plataformas digitales.
Impacto y Recepción
Aunque el formato de "Desde la Presidencia" busca humanizar la figura presidencial y competir con los comunicadores e influencers independientes de la diáspora, en la práctica suele ser visto como una extensión de la propaganda estatal. La falta de preguntas incómodas, el tono controlado y el contraste con la severa crisis que vive el país hacen que estos espacios generen respuestas críticas y una gran cantidad de parodias en las redes sociales.
“Criterio Compartido” en Radio Rebelde
"Criterio Compartido" es un programa radial y audiovisual lanzado a mediados de septiembre de 2026 por la Presidencia de Cuba en alianza con Radio Rebelde.
Presentado oficialmente como un espacio de "participación ciudadana y diálogo directo", el programa busca abordar las problemáticas económicas y sociales de la isla.
El objetivo es ofrecer un foro donde Díaz-Canel y otros dirigentes respondan a las dudas, quejas e inquietudes de la población, intentando mostrar una gestión de gobierno más abierta a la escucha directa. El espacio se emite a través de Radio Rebelde en cadena nacional.
Para llegar a audiencias digitales, además de la señal radial analógica (AM/FM), los episodios se publican en plataformas como YouTube, podcasts en Spotify e iVoox, y resúmenes en redes sociales. El espacio alterna la participación del mandatario con intervenciones telefónicas o mensajes del público, además de la presencia de ministros o expertos según el tema de la emisión.
El gobierno lo promociona como un ejercicio de transparencia y control popular para buscar soluciones conjuntas con la ciudadanía. Al igual que con "Desde la Presidencia", el público independiente y sectores críticos cuestionan la espontaneidad del formato, señalando que la selección de preguntas suele estar altamente filtrada. Asimismo, muchos ciudadanos en redes han ironizado sobre las dificultades para escuchar un programa radial o digital en un contexto marcado por constantes cortes de electricidad.
Este espacio complementa su estrategia mediática para intentar moderar el descontento popular y proyectar la imagen de un liderazgo accesible y en contacto con las realidades del país.
Recepción y desconexión con el público
A pesar de estos esfuerzos en comunicación digital, la percepción generalizada sobre Díaz-Canel en redes es crítica o satirizada por la falta de carisma y su lenguaje rígido. Sus intervenciones suelen sonar acartonadas y formales, contrastando con la espontaneidad que exige el formato de un creador de contenido o influencer.
Además, la desconexión entre la narrativa proyectada en redes y la severa crisis económica, los apagones y la escasez que vive la isla provoca que sus publicaciones generen un fuerte rechazo, reacciones adversas y comentarios satíricos. En plataformas como TikTok o Instagram, en lugar de posicionarse como una figura influyente de forma positiva, es blanco constante de parodias, memes y montajes creados por creadores de contenido cubanos en la isla y en la diáspora.
En resumen
Miguel Díaz-Canel no funciona como un influencer genuino porque la esencia de las redes sociales exige autenticidad, espontaneidad y un diálogo bidireccional que la propaganda institucional no puede permitirse.
A pesar de incorporar sets de podcast, micrófonos de estudio y lenguaje de tendencia en espacios como "Desde la Presidencia" o "Criterio Compartido", la comunicación sigue siendo unidireccional y rígidamente controlada.
En lugar de generar empatía o conexión real, esta estrategia termina acentuando la desconexión entre la narrativa oficial proyectada en pantalla y la severa crisis que enfrenta la ciudadanía en su vida cotidiana.
