La muerte necesaria del castrocomunismo
Julio M. Shiling Read in English El dictador Raúl Castro tiene noventa y cinco años. Los rumores sobre su muerte inminente —o sobre su fallecimiento ya consumado— circulan con la sombría inevitabilidad que acompaña a cualquier tirano longevo. Independientemente de que las noticias resulten prematuras o no, la verdad subyacente sigue siendo la misma: el último de los hermanos fundadores del sangriento dúo gobernante de Cuba se acerca al final de su vida. Ese hecho no es fortuito. Se trata de un punto de inflexión político. El castrocomunismo nunca fue simplemente otro régimen marxista-leninista. Fusionó el aparato totalitario del partido-Estado con una estructura sultanista de poder altamente centralizado y personalista. Fidel Castro aportó la ideología carismática y el mito revolucionario. Raúl aportó la fuerza institucional y la continuidad dinástica. La muerte del dictador mayor, Fidel, en 2016 provocó una ruptura fundamental. El hermano superviviente absorbió la autoridad pers...