Morir a plazos y seguir viviendo luego.
En estos días de esperanzas renovadas los sobrevivientes del presidio político cubano tendemos a recordar con mayor frecuencia a los compañeros que han partido. Evocaciones que se acentúan los primeros viernes de cada mes cuando nuestro hermano Ángel de Fana nos convoca a un reencuentro a través de un almuerzo en el que reforzamos identidad y compromisos, o cuando Ramiro Gómez Barrueco, nos llama para conmemorar un nuevo aniversario del cierre del Presidio de Isla de Pinos, el 59, en poco más de un mes, lo mismo ocurre cuando volvemos a tener el privilegio de escuchar cantar al hermano Mario Fajardo, un grato recuerdo de los tiempos en que nuestras vidas eran vapuleadas por la aridez. Debo escribir que la frase que titula esta columna la decía con mucha ironía el recientemente fallecido en la histórica ciudad de Trinidad, Oscar Esquerra Velaz, miembro de la gloriosa causa del Escambray, quien despues de cumplir su sentencia fue recondenado a otros dos años de prisión porque la di...